Trasplante de córnea en Argentina: logran una sobrevida del tejido superior al 90%

LA SECCIÓN DE CÓRNEA DEL HOSPITAL UNIVERSITARIO AUSTRAL IGUALA LOS ESTÁNDARES DE LOS PRINCIPALES CENTROS DE REFERENCIA MUNDIAL GRACIAS A LA ADOPCIÓN DE TÉCNICAS MICROQUIRÚRGICAS DE VANGUARDIA. EN LA INSTITUCIÓN, EL 77% DE LAS INTERVENCIONES SE REALIZAN MEDIANTE IMPLANTES LAMINARES SELECTIVOS, REEMPLAZANDO ÚNICAMENTE LA CAPA AFECTADA Y REDUCIENDO DRÁSTICAMENTE LAS TASAS DE RECHAZO.

El trasplante de córnea en la Argentina consolida su posición como un procedimiento quirúrgico exitoso y seguro. Muestra de ello son las estadísticas de la Sección de Córnea y Superficie Ocular del Hospital Universitario Austral, que registra una tasa de sobrevida de sus trasplantes superior al 90% durante el primer año.

El procedimiento está indicado cuando la córnea pierde su transparencia o regularidad anatómica y la disminución visual ya no puede corregirse con anteojos ni lentes de contacto. Entre las causas más frecuentes se encuentran el queratocono avanzado, las distrofias corneales (como la distrofia endotelial de Fuchs), el edema corneal por falla del endotelio, y las cicatrices causadas por infecciones (queratitis), traumatismos o cirugías previas.

Según explican los profesionales del Hospital Universitario Austral, el porcentaje de éxito y la viabilidad del tejido están directamente ligados a una evolución fundamental en los quirófanos: la migración global hacia las técnicas laminares o lamelares (como DMEK, DSAEK, ALK o DALK).

A diferencia de la histórica Queratoplastía Penetrante (PK) -en la cual se remueve por completo el espesor de la córnea lesionada-, la microcirugía lamelar aprovecha que la córnea está compuesta por seis capas celulares superpuestas. De este modo, los cirujanos intervienen de forma mínimamente invasiva para implantar únicamente la porción de tejido que se encuentra enferma, y así preservar intactas las capas sanas.

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“Estas técnicas selectivas determinan córneas mucho más estables en el largo plazo, disminuyen notablemente la tasa de rechazo inmunológico o falla del injerto, y ofrecen una recuperación visual más rápida, que pasa de durar un año a medirse en semanas o pocos meses”, señala el doctor Federico Luengo Gimeno (MN 111603), jefe del Equipo de Córnea y Superficie Ocular del Hospital Universitario Austral.

Como reflejo de esta tendencia, el Hospital Universitario Austral realiza un 77% de sus procedimientos bajo modalidades laminares, reservando la sustitución total (PK) para el 23% restante de los casos, en los que toda la estructura corneal se encuentra comprometida.

Sin embargo, los médicos advierten que el éxito integral también depende de no considerar al quirófano como la única opción. Una detección precoz mediante controles oftalmológicos periódicos y la aplicación de tratamientos intermedios modernos permiten hoy retrasar o evitar muchos trasplantes. Evitar frotarse los ojos -especialmente en pacientes con alergias o sospecha de queratocono- y realizar un seguimiento estricto tras cirugías de catarata son medidas preventivas clave.

2.200 personas en lista de espera
La efectividad del procedimiento quirúrgico adquiere un enorme impacto social en un contexto en el que el trasplante sigue siendo una herramienta crucial para recuperar la visión y la autonomía. Actualmente, los datos oficiales del Sistema de Información de Trasplante de la República Argentina (SINTRA) reportan a más de 2.200 personas en lista de espera específica para este tejido.

Sin embargo, la procuración de tejidos coordinada por el INCUCAI muestra una recuperación sostenida tras la pandemia. Mediante programas federales se busca redistribuir los tejidos para mitigar las asimetrías regionales en los tiempos de espera, causadas por la disponibilidad local de bancos de ojos o capacidad logística.

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Para sostener e incrementar la tasa de éxito del sistema, los especialistas enfatizan la necesidad de desarticular mitos sociales que aún actúan como barreras para la donación. Garantizan de forma categórica que la extracción de córneas no desfigura el cuerpo del fallecido y que las auditorías de asignación de tejidos son transparentes.

“El trasplante de córnea no es el final del camino: muchas veces es el comienzo de una recuperación funcional que permite volver a estudiar, trabajar, conducir y recuperar la independencia. Cada trasplante exitoso comienza mucho antes del quirófano: con un diagnóstico precoz, un sistema sanitario coordinado y el acto solidario de una familia que decide donar”, concluyen los expertos.