Gador pone en marcha una infraestructura única en Argentina y en la región para desarrollar terapias que actúan sobre el origen de las enfermedades

CONSTITUYE UN CAMBIO DE PARADIGMA EN LA MEDICINA Y UN AVANCE SIN PRECEDENTES PARA LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA LOCAL AMPLIANDO EL ACCESO A MEDICAMENTOS DE ALTA COMPLEJIDAD

El laboratorio nacional Gador inauguró la primera planta de oligonucleótidos terapéuticos sintéticos de la Argentina y de América Latina, un avance tecnológico que marca un hito para la industria farmacéutica local y regional. Con una inversión de USD 21,5 millones y ubicada en el Parque Industrial Pilar, esta nueva infraestructura permitirá producir en el país terapias de última generación capaces de actuar sobre el origen molecular de varias enfermedades.

Con la inversión concluida, Gador elabora la primera especialidad medicinal nacional para el tratamiento de la Atrofia Muscular Espinal (AME), una enfermedad neuromuscular poco frecuente que afecta principalmente a niños y adolescentes.

Desarrollada bajo los más altos estándares de calidad e innovación, esta alternativa terapéutica nacional permite ralentizar el avance de la enfermedad y mejorar de forma significativa la calidad y expectativa de vida de los pacientes, con beneficios clínicos en la función motora y respiratoria. La incorporación de este medicamento al sistema público de salud representa un avance significativo en materia de acceso y equidad, al garantizar una mayor disponibilidad del tratamiento para quienes más lo necesitan, y al reforzar la capacidad del sistema sanitario nacional, ofreciendo un medicamento local, con un precio cercano al 50 % inferior al del producto innovador

Los oligonucleótidos terapéuticos sintéticos representan una nueva generación de terapias diseñados para actuar de forma altamente selectiva. Actúan a nivel del ARN, la molécula que transporta la información genética dentro de las células, lo que permite corregir o bloquear las señales que desencadenan enfermedades, sin modificar el ADN del paciente. A diferencia de los medicamentos tradicionales, que suelen tratar los síntomas, este enfoque interviene directamente en los mecanismos biológicos que originan las patologías.

Los oligonucleótidos son cadenas cortas formadas por pequeñas piezas llamadas nucleótidos, dispuestas en una secuencia específica. Su síntesis química se realiza mediante un proceso controlado que permite construir estas moléculas de forma secuencial, incorporando los nucleótidos uno a uno en el orden definido según el diseño del medicamento. Este proceso se lleva a cabo sobre un soporte sólido y consiste en una serie de reacciones químicas repetitivas, que garantizan la obtención de la secuencia deseada con alta precisión.

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Más allá del proceso de síntesis, el desarrollo de terapias basadas en oligonucleótidos integra diseño molecular, comprensión de los mecanismos biológicos y tecnologías de producción avanzadas. En este contexto, a nivel global, esta tecnología está ampliando las fronteras de la medicina y consolidándose como uno de los pilares de la llamada medicina de precisión, en la que los tratamientos pueden adaptarse a las características de cada paciente.

“Los avances en genómica y secuenciación están impulsando un cambio profundo en la medicina. Los oligonucleótidos permiten avanzar hacia tratamientos más precisos, adaptados a las características de cada paciente, y abren nuevas posibilidades tanto en terapias como en el desarrollo de medicamentos. Es una tecnología con enorme potencial, aunque también presenta desafíos importantes en su producción y escalado, que son clave para que estas innovaciones puedan llegar de manera amplia y sostenible a los pacientes”, sostiene Marisa Taverna, Gerente de Desarrollo y Producción de Oligonucleótidos de Gador.

Sobre un predio de 20.148 m², de los cuales 1553 m² corresponden específicamente a la nueva planta de oligonucleótidos, se integra además una planta de inyectables equipada con tecnología de última generación, necesaria para la administración de estos medicamentos. El proyecto demandó tres años de desarrollo y se suma a la red de instalaciones productivas que Gador ya opera en Argentina y Uruguay, posicionando a ambas plantas entre las más avanzadas del país.

A nivel económico, la iniciativa fortalece la capacidad industrial del país en un segmento de alta complejidad tecnológica. Se estima que alrededor del 80% de la producción estará destinada a mercados internacionales, incluyendo América Latina, Europa, Estados Unidos, Asia y Medio Oriente, lo que posiciona a la Argentina dentro de un grupo reducido de países con capacidad para desarrollar y producir este tipo de terapias avanzadas.

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“En Gador sostenemos un compromiso profundo con la Argentina, con el desarrollo de su capacidad científica y productiva y, fundamentalmente, con los pacientes. Hoy seguimos reforzando ese camino a través de inversiones que incorporan infraestructura de nivel internacional, generan nuevos empleos, sustituyen importaciones y abren nuevas oportunidades para que los tratamientos desarrollados en el país sigan creciendo y proyectándose hacia otros mercados. Con una visión de largo plazo, creemos que este potencial puede seguir expandiéndose para consolidar a la Argentina como un actor relevante en la industria farmacéutica regional y global y para ampliar el acceso de los pacientes a terapias de calidad”, destacó Alfredo Weber, director general de Gador.

Con más de 85 años de trayectoria, Gador reafirma así su apuesta por la innovación científica, la inversión sostenida y el desarrollo de soluciones terapéuticas para necesidades médicas no cubiertas. La nueva planta forma parte de una estrategia integral que incluye más de 100 proyectos en desarrollo y acompaña la evolución hacia una medicina que no solo trata enfermedades, sino que interviene en su origen.

De la investigación al impacto en el mundo real
Desde sus primeras investigaciones en la década de 1990, las terapias basadas en oligonucleótidos comenzaron como una promesa científica con resultados iniciales que demostraban su viabilidad. Sin embargo, fue recién a fines de la década de 2010 cuando se produjo un punto de inflexión: la llegada al mercado de los primeros tratamientos basados en ARN marcó el paso de la teoría a la práctica clínica, validando este enfoque a nivel global. A partir de ese momento, el desarrollo de este tipo de terapias se aceleró de manera significativa.

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En la actualidad, la mayoría de las moléculas en estudios clínicos activos se orientan a terapias específicas, principalmente para enfermedades poco frecuentes de origen genético, ciertos tipos de cáncer y patologías virales, ofreciendo respuestas a condiciones que hoy cuentan con opciones limitadas o inexistentes. En este escenario, los oligonucleótidos emergen como una plataforma terapéutica versátil que habilita abordajes más precisos y personalizados. A medida que se consolida la farmacología de estos productos, se profundiza el conocimiento de su perfil de seguridad y se amplían las condiciones de acceso, se abre la posibilidad de extender su uso al tratamiento de enfermedades de mayor prevalencia, incluidas patologías crónicas.

“Este avance también conlleva desafíos relevantes: por un lado, el diseño del medicamento requiere una comprensión profunda de los mecanismos biológicos y del origen molecular de las enfermedades, apoyado en el análisis de grandes volúmenes de información genética mediante herramientas bioinformáticas; por otro, su producción implica escalar procesos de síntesis con estas nuevas tecnologías, manteniendo condiciones altamente precisas y controladas para asegurar la calidad y la reproducibilidad necesarias para su uso terapéutico”, añade Taverna.

La nueva planta, al igual que el resto de las instalaciones de Gador, fue diseñada y opera bajo estándares de calidad, seguridad y cumplimiento normativo, alineados con las mejores prácticas nacionales e internacionales.