SI LO DIJO FULANO, DEBE SER CIERTO. SI ME LO ENVIÓ UN AMIGO O UN FAMILIAR DEBE SER VERDAD. ACEPTO TODO, AUNQUE SEA FALSO. LAS MENTIRAS SE PROPAGAN COMO EL VIRUS MÁS PERNICIOSO QUE HAYA INVENTADO LA FICCIÓN.
Un periodista cansado de que los políticos mientan, a los ciudadanos, crea un virus informático que entrará en los dispositivos informáticos y teléfonos móviles de los políticos que mientan cuando hablen en público, destruyéndolos y robándole la información. Este virus se llama Eco, de ahí el título de la novela Eco de Verdad, escrita por Juan de Haro Soto. (Puerto de Mazarrón, Murcia, España, 1980). Editado por Carola Mía Ediciones (Un sello editorial independiente, ubicado en Madrid, España, comprometido con la publicación de obras literarias de calidad y la promoción de nuevas voces con una propuesta sólida y original).
LA LITERATURA ALZA LA VOZ
En un mundo donde la posverdad se ha vuelto rutina y la mentira parece haberse institucionalizado, la literatura vuelve a alzar la voz como conciencia crítica.
Eco de Verdad, escrita por Juan de Haro Soto, es una novela que combina intriga, justicia y humanidad para enfrentar la corrupción y la manipulación con la única herramienta que aún nos queda: la verdad.
En un presente marcado por la desinformación, las medias verdades y las mentiras convertidas en norma, la literatura aún puede ofrecernos espacios para imaginar otros escenarios. Una historia que refleja una sociedad al límite y un susurro de esperanza para quienes todavía creen en la honestidad.
MANDATO SOCIAL
El escritor no se limita a contar una historia, interpela. En esta novela, la verdad deja de ser una opción personal para convertirse en mandato social.
Lo que parece justo en principio —¿quién no querría un mundo sin mentiras? pronto se convierte en un dilema ético: ¿hasta dónde estamos dispuestos a ceder por una verdad impuesta? ¿Y qué ocurre con el matiz, la duda, el silencio necesario? Sin duda alguna, la literatura aún puede ofrecernos espacios para imaginar otros escenarios.
Juan de Haro Soto confiesa que a través de la escritura ha podido expresar una inquietud que lleva tiempo sintiendo: “la mentira se ha instalado en nuestras vidas como algo aceptado, normal, casi cotidiano. De esta manera puedo denunciarlo sin alzar la voz, invitar a la reflexión sin imponer, y lanzar una pregunta al lector: ¿Cómo sería el mundo si dijéramos siempre la verdad? “Eco de Verdad” nace de esas necesidades de imaginar otra realidad… y de desafiar la que tenemos.”
HABLAR CLARO
La literatura no va a cambiar el mundo por sí sola, pero sí puede abrir grietas donde entra la duda, la crítica, la reflexión. Puede hacerte mirar la realidad con otros ojos. En Eco de Verdad, el autor plantea una ficción, pero el lector sabe que muchas cosas no están tan lejos. Y eso duele. Si duele, remueve. Y si remueve, ya es un paso.
Ante la interrogante de si en un mundo saturado de fakenews, algoritmos y manipulación mediática, estaríamos cerca de un escenario como el que plantea en su novela, el escritor considera que no estaríamos cerca sino dentro, que la diferencia es que en su novela hay consecuencias: “En la realidad, todavía no. Nadie paga por mentir, y eso es lo más peligroso. Quizá por eso la novela funciona: porque da esa satisfacción que muchos sentimos que falta en el mundo real.”
“Me di cuenta de que lo peligroso no es la mentira pequeña, cotidiana. Es la mentira con poder. La que se enrosca en los discursos, en las leyes, en los telediarios. Esa es la que enferma a una sociedad entera. Y si eso es así… ¿por qué no debería enfermar a quienes la provocan?”, reflexiona el escritor.
En tiempos donde la indignación suele ser muda o resignada, esta historia ofrece una salida: pensar distinto, hablar claro, actuar desde la verdad, aunque duela.
LA PROPAGACIÓN DE MENTIRAS
Las redes sociales han amplificado la mentira a una escala que antes era impensable. Cualquiera puede decir lo que quiera, sin pruebas, sin consecuencias, y si tiene el mensaje adecuado, se viraliza en segundos. Las verdades contrastadas se hunden en el algoritmo mientras las mentiras llamativas se disparan. Por eso, en “Eco de Verdad”, el virus se mueve a través de las redes: porque es ahí donde más daño hacen las mentiras y donde también podría quizá empezar la cura.
UNA SOCIEDAD SANA
Juan de Haro, asienta que estamos en un momento donde mentir ya no es algo que se esconda, sino que, en muchos casos, se justifica e incluso se premia. “Hay políticos que mienten en campaña y luego incumplen todo lo prometido, y aun así son reelegidos.
Refiere que hay influencers que “construyen una vida falsa en redes y ganan dinero con ello. Hemos perdido la capacidad de indignarnos con la mentira, y eso es gravísimo. Por eso escribí esta novela: como una forma de decir: “¡Basta ya!”.
“Creo que la literatura no solo está para entretener, sino también para incomodar y hacer pensar. Me interesa todo aquello que nos obliga a mirarnos al espejo, y la literatura social tiene ese poder.”
Juan de Haro, asienta que estamos en un momento donde mentir ya no es algo que se esconda, sino que, en muchos casos, se justifica e incluso se premia. “Hay políticos que mienten en campaña y luego incumplen todo lo prometido, y aun así son reelegidos.” Estamos ante lo que el periodista argentino Martín Caparrós define como la renuncia a la propia inteligencia.
RITMO LITERARIO
El autor cuenta que la idea de escribir la novela surgió como una forma de canalizar su frustración con la impunidad con la que se miente hoy en día, sobre todo en política.
No fue un hecho puntual lo que le inspiró, sino más bien una acumulación de pequeñas decepciones: “Ves cómo la mentira se normaliza en todos los niveles, y pensé ¿Y si existiera una herramienta capaz de señalarla sin margen de error? El virus de Eco de Verdad nace de esa fantasía: una justicia que no depende de interpretaciones ni de intereses.”
A pesar de su trasfondo filosófico, la novela se lee con fluidez. No hay artificios, sino ritmo. No hay lecciones disfrazadas, sino personajes que viven, sufren, deciden.
Juan de Haro escribe con la voz de quien ha vivido fuera de los círculos literarios: sin pretensiones, pero con profundidad. Su estilo directo no resta belleza; le da peso, verdad y urgencia.
“Espero que quien la lea se quede pensando. Que se pregunte si ha sido completamente sincero con los demás. Que se cuestione cómo reaccionaría si existiera algo como ECO. Y, sobre todo, que vea que la verdad, aunque a veces duela, es lo único que puede sostener una sociedad sana.”, concluyó el escritor.


