Todo lo que no es tuberculosis. Y todo lo que sí es.

UNA MIRADA ACTUAL PARA CONCIENTIZAR, DERRIBAR MITOS Y ENTENDER POR QUÉ EL DIAGNÓSTICO TEMPRANO Y LA BIOLOGÍA MOLECULAR SON CLAVES FRENTE A LA TUBERCULOSIS.

No es gripe. No es bronquitis. No es una neumonía común. En muchos casos, es tuberculosis.

Durante años, la tuberculosis fue asociada a una enfermedad del pasado. Sin embargo, los datos actuales muestran que sigue siendo un problema de salud pública vigente. A nivel global, continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más letales, y en Argentina la circulación de la tuberculosis se mantiene activa, con un número sostenido de nuevos casos notificados cada año.

Según datos del Boletín Epidemiológico Nacional[1], la tasa de notificación de tuberculosis en el país muestra un incremento del 29% respecto al promedio de los últimos años, con más de 17.700 casos reportados en 2025, frente a los 13.772 registrados entre 2020 y 2024. Este aumento confirma que el riesgo de contagio sigue presente y representa un desafío continuo para el sistema de salud. Este escenario resalta la necesidad urgente de reforzar la detección temprana y garantizar el acceso al diagnóstico oportuno para frenar la propagación de la enfermedad.

Uno de los principales desafíos es que la tuberculosis no siempre se presenta como se espera. Sus síntomas iniciales —como tos persistente, fiebre, cansancio o pérdida de peso— pueden confundirse fácilmente con infecciones respiratorias frecuentes, como la gripe, la bronquitis o la neumonía. Esta confusión retrasa el diagnóstico y aumenta el riesgo de transmisión en la comunidad.

“En tuberculosis, el mayor problema suele ser la demora en el diagnóstico. La buena noticia es que hoy contamos con tecnologías que permiten detectarla antes y con mayor precisión, y eso cambia por completo el impacto de la enfermedad, tanto para la persona como para la comunidad” explica la Dra.Mariángeles Fenés, especialista en infectología del Hospital Carrasco de la ciudad de Rosario, Santa Fe.

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“Detectar la tuberculosis a tiempo permite iniciar el tratamiento adecuado, evitar complicaciones y frenar la transmisión. Gracias a las nuevas tecnologías de diagnóstico molecular, ahora podemos hacer detecciones más rápidas y precisas, y mejorar la eficiencia de los programas a través del uso de la misma plataforma para el diagnóstico de múltiples infecciones tales como tuberculosis, HIV, Hepatitis o Virus respiratorios” expresó el Dr. Alberto Carena, especialista en enfermedades infecciosas y Líder Médico para Latinoamérica en Roche Diagnóstica

En Sudamérica, el acceso a pruebas de diagnóstico rápido molecular mostró avances: pasó del 40 % en 2022 al 47 % en 2023, lo que representa un incremento del 7 %. Sin embargo, este crecimiento fue menor al registrado entre 2021 y 2022, cuando el aumento había sido del 10 %, lo que evidencia que aún existen brechas por cerrar para fortalecer la detección temprana[2].

“La biología molecular acorta los tiempos de detección y permite tomar decisiones clínicas más informadas”, señala la Dra. Fenés. “Eso cambia el recorrido de la enfermedad y mejora las posibilidades de un abordaje más efectivo”.

Experiencias locales como la desarrollada en el CEMAR (Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario) muestran cómo la implementación de tecnologías diagnósticas basadas en biología molecular ha mejorado significativamente los tiempos de respuesta del sistema de salud y ha fortalecido las estrategias de control de la tuberculosis, con un impacto directo en la salud pública. El CEMAR juega un papel fundamental, ya que es el centro donde confluyen todas las muestras no extrapulmonares para diagnóstico molecular de tuberculosis.

El Dr. Sergio Lejona, jefe del área de Biología Molecular del laboratorio del CEMAR, destaca cómo la biología molecular ha transformado el diagnóstico de la tuberculosis. “Al ser más sensible, específica, precisa y rápida que los métodos tradicionales, la biología molecular permite obtener resultados más confiables en el mismo día, algo que los cultivos no podían ofrecer”. Además, señala que en el CEMAR se procesan aproximadamente 35 muestras diarias, lo que asegura una vigilancia epidemiológica eficaz y un acceso rápido al diagnóstico, con resultados entregados entre 24 y 48 horas, marcando una mejora significativa respecto a los meses que tomaban los métodos convencionales.

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En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, que se conmemora cada 24 de marzo, la invitación es a volver a poner el tema en agenda, derribar mitos y reforzar la importancia de detectar a tiempo una enfermedad que sigue presente.

Porque la tuberculosis no es solo una enfermedad de otro siglo. Es una enfermedad actual, y entenderla —y detectarla— a tiempo sigue siendo clave para enfrentarla.

Qué hacer ante la sospecha de tuberculosis
Según la OMS, ante signos o síntomas compatibles, el primer paso es acudir a un médico especialista, quien indicará si hay que realizar una prueba rápida de diagnóstico. Las pruebas basadas en biología molecular permiten detectar la enfermedad de manera temprana y obtener resultados en hasta 48 horas, incluso en casos de tuberculosis resistente.

En situaciones más complejas (como tuberculosis multirresistente, asociada al VIH o en niños), se recomiendan estrategias diagnósticas específicas para asegurar una detección oportuna y precisa.