CADA VEZ MÁS PERSONAS DESCRIBEN UNA SENSACIÓN DE CANSANCIO MENTAL, DIFICULTAD PARA CONCENTRARSE Y OLVIDOS FRECUENTES DURANTE EL DÍA. A ESTE FENÓMENO SE LO CONOCE COMO “NIEBLA MENTAL”, UN TÉRMINO QUE UTILIZAN ESPECIALISTAS PARA DESCRIBIR LA SENSACIÓN DE TENER LA MENTE CON MENOS CLARIDAD PARA PENSAR O PROCESAR INFORMACIÓN.
Aunque no se trata de una enfermedad en sí misma, distintos factores del estilo de vida actual pueden favorecer su aparición, entre ellos la falta de sueño reparador, el estrés y la sobreexposición a pantallas, especialmente en las horas previas al descanso.
En el marco del Día Mundial del Sueño, el Dr. Miguel Ángel Acanfora, director de la Maestría en Gerontología Clínica de la Fundación Barceló advierte sobre la importancia de mejorar los hábitos de descanso para proteger la salud cognitiva.
“El cerebro necesita un descanso profundo para poder recuperarse del desgaste mental del día. Cuando eso no sucede, muchas personas se levantan con lo que llamamos ‘niebla mental’, una sensación de falta de claridad o de cansancio cognitivo”, explica el especialista de la Fundación Barceló.
Uno de los factores que puede afectar el descanso es la exposición a pantallas antes de dormir. La luz emitida por teléfonos, tablets o computadoras estimula el cerebro y puede retrasar el inicio del sueño, lo que impide que el organismo alcance las fases más profundas del descanso.
“Si antes de dormir el cerebro recibe estímulos constantes de pantallas, queda en estado de alerta. Aunque luego se apaguen los dispositivos, muchas veces la persona tarda más en conciliar el sueño y el descanso deja de ser reparador”, señala el especialista.
A esto se suma un fenómeno cada vez más frecuente: la hiperestimulación informativa. Entre trabajo, redes sociales y consumo constante de contenido digital, el cerebro permanece activo durante muchas más horas.
“En algunos ámbitos profesionales se está empezando analizar la niebla mental como pre-estado de demencia”, agrega el especialista de Fundación Barceló
¿Cuántas horas hay que dormir?
Aunque muchas recomendaciones señalan que un adulto debería dormir alrededor de siete u ocho horas por noche, los especialistas advierten que puede no existir una fórmula única.
“La cantidad de sueño reparador puede variar según cada persona. Hay quienes funcionan muy bien con seis horas y otros necesitan más tiempo para sentirse descansados. Influyen factores como la genética, el ritmo de vida y los hábitos diarios”, explica Acanfora.
Por eso, más que fijarse únicamente en la cantidad de horas, los expertos recomiendan prestar atención a la calidad del sueño y a las señales del propio cuerpo.
En un contexto de hiperconectividad y estímulos constantes, dormir bien se vuelve una herramienta clave para que el cerebro pueda recuperarse y mantener su claridad.
Cuidar el descanso, advierten los especialistas, es también una forma de cuidar la salud mental y cognitiva.

