LLENA DE FELICIDAD
ME DIO TODO SIN RESERVAS,
ACOSTADO ENTRE LAS HIERBAS,
LIBRE DE UNA FALSEDAD.
SI HUBO ALGUNA DUALIDAD,
FUE POR AMOR PURO Y PLENO,
CON CARICIAS TODO LLENO
CON SU BOCA TAN SONRIENTE,
DE SU AMOR DE ADOLESCENTE
LA EDAD DULCE SIN VENENO.
¿ Por qué yo la abandoné?
Sí era ella mi vida entera,
hoy ya llevo mi quimera
¡Dios y no la perdoné!
Amargo trago probé
al saber que era inocente
fue calumnia de la gente
porque a todos les creí,
menos a ella… y la corrí,
quedé como un indigente.
De mí no se borrará,
porque no olvido su canto
y la deploro con llanto,
besando dulce aquí está.
Que ya consolando irá,
quitando mis decepciones,
recuerdos con ilusiones
que llegan al corazón,
dándole buena sazón,
para nuevas emociones.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
México.

