26/6: Día Internacional contra el Uso Indebido de Drogas: por qué el cannabis medicinal gana lugar en una estrategia de reducción de riesgos

MIENTRAS EL DEBATE SOBRE LAS DROGAS SUELE CENTRARSE EN LA PROHIBICIÓN, ESPECIALISTAS IMPULSAN UN ENFOQUE BASADO EN LA REDUCCIÓN DE RIESGOS Y EL ACOMPAÑAMIENTO MÉDICO. EN ARGENTINA, EL CANNABIS MEDICINAL Y HERRAMIENTAS COMO EL REPROCANN ESTÁN PERMITIENDO QUE MILES DE PERSONAS ACCEDAN A INFORMACIÓN CONFIABLE, SEGUIMIENTO PROFESIONAL Y TRATAMIENTOS MÁS SEGUROS, AL TIEMPO QUE VUELVEN A CONECTARSE CON EL SISTEMA DE SALUD.

En el marco del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se celebra el próximo 26 de junio, especialistas sostienen que el debate ya no pasa únicamente por la prohibición o la habilitación de determinadas sustancias, sino por la prevención de riesgos y la reducción de daños, una estrategia que busca acompañar a las personas desde una perspectiva sanitaria.

Seis de cada 10 pacientes que llegan a Clinicann ya utilizaban cannabis medicinal antes de consultar con un profesional. El dato, relevado por la propia clínica digital especializada en cannabis medicinal, expone una realidad que atraviesa a miles de argentinos: el consumo existe, independientemente de los marcos regulatorios o de las discusiones ideológicas. La diferencia está en cómo se aborda.

A eso se suma otro indicador llamativo. Según una encuesta realizada entre pacientes de Clinicann, más del 80% aseguró que el único contacto que había tenido con un médico durante el último año fue justamente a través de esa consulta vinculada al cannabis medicinal. En muchos casos, la búsqueda de asesoramiento sobre esta herramienta terapéutica termina funcionando como una puerta de entrada al sistema de salud.

En Argentina, una de las herramientas centrales de este enfoque es el Reprocann, el Registro Nacional de Pacientes en Tratamiento con Cannabis creado a través del decreto 883/20, que regula la Ley 27.350 y permite que las personas con indicación médica accedan a una autorización para cultivar cannabis con fines terapéuticos.

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“Las personas ya utilizan cannabis, ya sea con fines terapéuticos o por otros motivos. Ignorar esa realidad o intentar abordarla únicamente desde la prohibición suele generar más riesgos que soluciones. La reducción de riesgos busca acompañar, informar y minimizar daños potenciales, promoviendo prácticas más seguras”, explica Emiliano Montamat, fundador y director de Clinicann.

Del consumo informal al acompañamiento médico
Clinicann es una startup de telemedicina especializada en cannabis medicinal que actualmente cuenta con ocho médicos de distintas especialidades —entre ellas clínica médica, psiquiatría, pediatría, traumatología y endocanabinología— que atienden pacientes de todo el país mediante videoconsultas.

La experiencia de la organización muestra que la mayoría de las personas no se acerca para descubrir el cannabis medicinal, sino para regularizar una práctica que ya forma parte de su vida cotidiana.

“El 61% de los pacientes ya usaba cannabis medicinal de manera autogestionada antes de consultar con Clinicann. Esto significa que la mayoría no llega buscando descubrir el cannabis: llega buscando hacerlo con respaldo médico, seguimiento profesional y acceso legal vía Reprocann. Clinicann no convierte escépticos, acompaña a personas que ya encontraron la solución y necesitan el marco institucional para ejercerla con seguridad”, señala Montamat.

Según explica, este modelo permite transformar una práctica muchas veces informal en un proceso acompañado por profesionales, con seguimiento clínico y acceso a información basada en evidencia. “Cuando el Estado adopta esta mirada, se generan canales de diálogo entre los usuarios y el sistema de salud. Eso permite detectar problemas, mejorar el acceso a información confiable y reducir situaciones de vulnerabilidad. En definitiva, es una estrategia más humana, más realista y más efectiva para proteger la salud pública”, agrega.

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Una herramienta para reducir daños
Desde la mirada clínica, el cannabis medicinal también empieza a ser considerado como una alternativa para disminuir el uso de medicamentos con perfiles de riesgo más elevados. “El cannabis medicinal en salud pública es una herramienta estratégica como agente de sustitución terapéutica y reducción de daños. Nos permite reducir o reemplazar el uso de fármacos con perfiles de efectos adversos mucho más graves o hasta incluso letales como los opioides, benzodiacepinas, hipnóticos y ansiolíticos”, afirma el doctor Ezequiel Kalb, director médico del equipo de Clinicann.

Los datos clínicos muestran resultados relevantes. Según cita el especialista, el 39% de los pacientes logra suspender completamente el uso de opioides tras incorporar cannabis medicinal, mientras que otro 39% consigue reducir significativamente las dosis. Además, muchos pacientes disminuyen entre un 50% y un 80% el consumo de opioides durante las primeras dos semanas de tratamiento optimizado.

Los beneficios también aparecen en otros indicadores. La incorporación de cannabis genera mejoras en la calidad de vida del 87% de los usuarios, optimiza la funcionalidad física en el 80% de los casos y reduce los niveles de dolor en más de un 40% en casi la mitad de los pacientes. “Al desplazar estas sustancias, el paciente evita la dependencia física severa y los riesgos de sobredosis fatal, un riesgo inexistente con el cannabis”, destaca Kalb.

El valor de la información
Los especialistas coinciden en que la educación es uno de los pilares para prevenir riesgos asociados al consumo. “Muchas veces los mayores riesgos aparecen cuando las personas toman decisiones basadas en información incompleta, mitos o recomendaciones sin respaldo científico”, advierte Montamat.

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Por eso, cada consulta incluye una evaluación clínica integral y un trabajo de acompañamiento que busca establecer expectativas realistas sobre los alcances del tratamiento. “Explicamos que el cannabis no es una solución mágica ni sirve para todo. Hablamos de dosis, formas de administración, expectativas realistas y señales de alerta. El objetivo es que las personas comprendan que el acompañamiento profesional es tan importante como cualquier otro tratamiento de salud”, señala.

El crecimiento reciente de las inscripciones al Reprocann también refleja un cambio en el acceso. Tras años de demoras que podían extenderse entre dos y tres años para obtener una autorización, la implementación de un nuevo sistema por parte del Ministerio de Salud redujo los tiempos de aprobación a horas.

Ese cambio impulsó una nueva ola de consultas y volvió a acercar a muchas personas al sistema sanitario. “Es un fenómeno muy interesante que vemos todos los días. Muchas personas llegan buscando información sobre cannabis y terminan teniendo una consulta médica integral después de años sin controles de salud”, cuenta Montamat.

Por eso, en el Día Internacional contra el Uso Indebido de Drogas, los especialistas proponen ampliar el enfoque. Más allá de las discusiones sobre sustancias específicas, sostienen que la clave está en generar información confiable, acompañamiento profesional y estrategias que permitan reducir riesgos reales. “El objetivo no es reemplazar tratamientos, sino ampliar las opciones disponibles para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, concluye Montamat.