28 de septiembre: Día Mundial de la rabia, la importancia de la prevención

28 de septiembre: Día Mundial de la rabia, la importancia de la prevención
27 Sep
2019

Cada 28 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Rabia, recordando la fecha del aniversario de la muerte de Louis Pasteur, el químico y microbiólogo francés que creó la primera vacuna antirrábica.

“La rabia es una enfermedad viral infecciosa que afecta al sistema nervioso central. Se la considera una enfermedad emergente porque ha reaparecido con nuevos genotipos virales”, detalla el Dr Manuel Molina Pico, Director Médico de vittal.


Cuando aparecen los síntomas clásicos, esta enfermedad suele resultar mortal en casi todos los casos, de los cuales casi el 99% es transmitido por perros domésticos.


“La enfermedad afecta tanto a animales domésticos como perro y gatos, así como a animales silvestres como murciélagos, zorros, coaties, y se propaga a las personas a través de la saliva de los animales infectados”, detalla el Dr Molina Pico.


El contacto con la saliva puede producirse por:
• Mordedura: es el mecanismo de transmisión más común.
• Lamedura de mucosas y de piel con solución de continuidad
• Rasguños/arañazos.


Una curiosidad de la rabia es que está presente en todos los continentes, excepto en la Antártida, y es la responsable de la muerte de más de 60.000 personas por año.


“Una vez que penetra el virus, el mismo permanece en el sitio de inoculación o entrada durante un período de tiempo muy variable”, explica el Director Médico de vittal, “allí se multiplica fundamentalmente en las fibras musculares para luego penetrar al sistema nervioso periférico y pasar al sistema nervioso central y desde ahí al resto del organismo”.


Las primeras manifestaciones que se presentaran son: fiebre, malestar general, mialgias, artralgias, angustia, inquietud, cefalea y parestesias (sensación inusual o inexplicada de hormigueo, picor o quemazón) en el lugar de la herida.


Lo que sigue: excitabilidad, espasmos musculares generalizados, entre otras alteraciones sensoriales. También hiperestesia o hipoestesia, es decir, sensación exagerada o nula en los estímulos sobre la piel. En última instancia, la persona afectada puede evolucionar al coma y posterior muerte por paro cardiorrespiratorio, con un tiempo de sobrevida promedio desde las primeras manifestaciones clínicas de entre 5 y 11 días aproximadamente.


La rabia es una enfermedad inmuno prevenible, tanto en animales como en humanos, y es precisamente la inmunización activa, aplicación de vacunas, como la pasiva y el tratamiento local de la herida: el factor fundamental y altamente efectivo para su control y prevención.


La vacunación antirrábica es de carácter obligatorio en perros y gatos debiendo contar el dueño de dicho animal con el correspondiente certificado de vacunación.


“La prevención de la rabia humana se basa fundamentalmente en la prevención de la rabia animal”, destaca el Dr Molina Pico.


Respecto a las vacunas antirrábicas de uso humano, se elaboran con el virus inactivado por lo tanto no tienen contraindicaciones. El tratamiento pre-exposición consiste en la aplicación de vacuna antirrábica a aquellos grupos humanos con alto riesgo de exposición al virus rábico por motivos laborales o recreacionales como:

• Trabajadores de laboratorio de diagnóstico, investigación, producción y control que manipulan el virus de la rabia.

• Equipos de empleados que trabajan en campañas de vacunación antirrábica

• Veterinarios y auxiliares veterinarios

• Espeleólogos

• Cuidadores de animales, trabajadores de zoológicos, reservas naturales

• Personas que realizan turismo aventura en áreas con riesgo de la enfermedad


“Respecto del tratamiento post-exposición, la persona que sufrió el accidente potencialmente rábico debe, antes de concurrir al hospital o sanatorio, limpiar la herida con agua y jabón”, detalla el Dr Molina Pico, Director Médico de vittal.


Una vez en el centro asistencial será nuevamente lavada la herida y el médico considerará si debe aplicarse la vacuna antitetánica. Solo entonces y de ser necesario, se utilizará un esquema de vacunación, prefiriéndose el esquema de 4 dosis en 3 visitas: 2 dosis el día 0 (cada dosis se aplica en un brazo diferente) y 1 dosis los días 7 y 21. Por último, el centro asistencial deberá notificar el caso al sistema de vigilancia epidemiológico.

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