El 68% de los usuarios encuestados por Match.com prefieren realizar su primera cita en un sitio público como medida de seguridad.

Puede que tengas hijos de tu relación anterior y estés saliendo con alguien nuevo. Puede que no tengas hijos y estés en un vínculo sentimental con quien sí los tiene. Puede que ambos tengan niños y estén intentando ensamblar una familia...

Estás en una relación sentimental, tienen una vida sexual que consideras satisfactoria y de pronto llega el planteo: él o ella quiere tener una experiencia swinger.

¿Sientes que no eres “suficiente” para tu pareja, que en lugar de potenciarte hace que te sientas mal? ¿Que cualquier error de tu parte se transformará en disparador de críticas, burlas y menosprecio? Si él o ella te descalifica – y tú te ves aceptando esa conducta – es hora de que empieces a repasar qué está pasando en ese vínculo sentimental y, sobre todo, qué está ocurriendo contigo que no puedes salirte de ese lugar de maltrato.

Los argentinos prefieren las citas en la ribera del río y dejaron en el pasado conocer a alguien por medio de amigos.

Cada Día de la Madre, los mensajes en los medios de comunicación parecen estar orientados principalmente a las mamás que integran el cuadro familiar tradicional: padre, madre e hijos.

Muchas parejas, sobre todo aquellas que llevan un tiempo prolongado de relación, pueden caer en la monotonía erótica. No conseguir reinventar el vínculo en la intimidad puede llevarlas a un desencuentro aún más profundo.

Si ves que el amor está en todas partes menos en tu vida, eso es una señal. Es probable que no te animes a salir de tus lugares cómodos, aunque digas que quieres enamorarte.

Lo contrario de un buen amor es el apego. Y el apego también se manifiesta cuando no nos encontramos a gusto en un vínculo, sabemos que hemos de ponerle punto final y no lo hacemos.

¿Acaso esta confesión suena fuerte? Muchas más personas de las que se atreverían a decírselo a un tercero revisan la intimidad de su pareja. Sea para ver si encuentran algún indicio de infidelidad, para ratificar una sospecha o simplemente por curiosidad malsana.