Norte en Línea - Aprender a emprender

Aprender a emprender

Aprender a emprender
20 Oct
2022

¿Qué pasos seguir?, ¿qué tener en cuenta?, ¿cómo invertir los ahorros? Estas y tantas otras preguntas inundan la cabeza de quienes buscan emprender. Samanta Schnabel la emprendedora que, además de Salve Regina, creó un lugar de oportunidades para mujeres, brinda consejos y comparte su experiencia para animarse a emprender.

Mayor libertad y flexibilidad, tener independencia económica, poder conjugar la maternidad y el trabajo, como ingreso extra, hay cientos de razones por las cuales las mujeres día a día buscan emprender, sin embargo, el miedo ante el fracaso, las deudas o no tener ganancias suelen limitar este deseo. “Para que tu proyecto se concrete creo que hay tres cosas necesarias: creer en vos mismo, trabajar muy duro y sumergirse en él. Es una tarea que hay que enfrentar con atención, dedicación y compromiso”, asegura Samanta Schnabel, Directora Creativa de Salve Regina, la primera marca de Argentina de regalos con valor emocional.


Si hay algo de lo que Sam puede dar ejemplo y testimonio es de que se puede emprender cuando el único capital es la pasión, y de que si a los sueños se los acompaña con amor y esfuerzo, se cumplen. En 2011 emprendió este camino con una inversión inicial de 500 pesos para comprar una balanza y pesar las cuentas para armar rosarios y pulseras. Hoy vende sus productos a través de mayoristas a más de 1.000 revendedoras, cuenta con cinco góndolas en los shoppings más importantes del país y 60 empleados en su fábrica.


Cuando Samanta decidió emprender fue con una meta muy clara, quería un trabajo que la apasionara y tener mayor libertad en sus horarios para poder pasar tiempo con sus hijas. En estos años pudo cumplir diferentes metas y objetivos, y hoy comparte su experiencia para que más mujeres empiecen a emprender:

1. No descuides tu rutina. Un consejo que me hubiera resultado muy útil al comienzo de Salve Regina hubiese sido este sin dudas. Muchas veces sucede que el emprendimiento se adueña de todo tu tiempo y todos tus espacios. Tardé un poquito en aprender que antes de comenzar a trabajar debía tomarme el tiempo para desayunar, que debía tomar los tiempos de mis acciones para poder planificar o trabajar en bloques tomando pequeños descansos en el medio para mantener la productividad.

2. Tené en claro los “problemas” que puedan surgir. Creo que la traba más grande que se nos presenta es la falta de previsibilidad. La incertidumbre del mundo actual es estresante. Planificar es una tarea hermosa en la que establecemos nuestras metas y trazamos el camino a seguir, y en la actualidad se vuelve muy complejo. Empezá pensando en “lo ideal”, pero tené presente “lo posible”, para minimizar las frustraciones y nos vamos manejando dentro de todas las posibilidades que habitan entre estos dos términos.

3. Planifica qué hacer con los ahorros. Al principio cada peso que lograba "guardar" lo invertía en materia prima y máquinas. Hoy, fiel a mi espíritu amante de la fabricación, me sigue pasando lo mismo, pero estoy en un proceso de educación financiera. Las finanzas son importantísimas para las empresas, y para lo personal. Al contrario de lo que muchos creen, no hay que esperar a "ser millonario" para ingresar en este mundo. La mayoría de las mujeres no estamos presentes en él, y eso hay que cambiarlo.

4. Armá equipo. Sin equipo de trabajo Salve Regina no existiría como tal. Para mi fue clave construir un equipo que cuide la empresa tanto como yo y que ponga el corazón en lo que hace. Me encanta rodearme de personas que saben más que yo, cada una en su área. Los propósitos de cada miembro suman al propósito de Salve: hacer del mundo un lugar más bello. Cuando todos vamos en una misma dirección, la sinergia hace que todo sea posible, que lleguemos a nuestras metas.

5. No te cierres a la diversificación. Tu negocio puede iniciar con un producto o servicio particular, es ideal estar atenta a las posibilidades que puedan surgir para sumar y crecer. Salve Regina empezó siendo una marca religiosa, en la que nos dedicabamos exclusivamente a la venta de rosarios, pulseras y estampitas. Con el tiempo, y sin descuidar el objetivo principal (en nuestro caso el valor emocional) logramos expandirnos con otros segmentos como souvenirs, artículos de librería, accesorios, línea bebés, entre otros.


Por último, Samanta comparte unas palabras a quienes están pensando en emprender: “El mensaje que me gustaría transmitir a las mujeres y a todos en general es: creé en vos, trabajá duro y cumplí tus sueños”.

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