Tiempo De Descansar

Un miembro de iglesia se aproximó a su pastor y dijo: "Yo le telefoneé el lunes pero no lo encontré". El pastor explicó que era su día de descanso y que había salido con la familia.

"¿Qué?" habló con espanto y demostrando toda su santa indignación, "el demonio no tiene un día de descanso". "Es cierto, dijo el ministro, y se yo no tengo un día de descanso, apenas ¡sería igual a él!"


Muchas veces, en la ansia de servir, demostrar toda nuestra capacidad, de intentar alcanzar nuestros sueños y hasta de demostrar nuestra santidad y espiritualidad, nos enredamos por un camino de grandes esfuerzos que solo nos llevará al cansancio y chascos.


Trabajar bien no significa trabajar sin parar. Servir, con dedicación, a Dios, no significa donarse completamente, no haciendo caso de nuestras obligaciones personales y familiares. El propio Señor enseñó eso a Sus discípulos. Si negligenciamos las atenciones del lugar, del esposo y esposa, de los hijos y de nuestra relación con la sociedad, todo nuestro trabajo incesante y espiritual, de nada servirá.


Es necesario un equilibrio, un esfuerzo consciente, un descanso para recobrar fuerzas y nuevos aprendizajes. Un trabajo menor, pero de mejor calidad, es mucho más importante y de mayor valor para todas las áreas de nuestra vida.


"Me gusta el texto bíblico que habla de la gran pesca en el Mar de la Galiléia". El gran milagro no aconteció después el trabajo de toda una noche, pero después un pequeño intervalo donde los discípulos pararon para descansar y limpiar sus redes.


Si el cansancio de muchas tentativas, sin éxito, tiénele desanimado, se recuerde de la enseñanza del Maestro. Pare un poco, descanse en el Señor, busque Su dirección y enseñanzas. Él renovará sus fuerzas, su vigor espiritual, su fe y suya esperanza. Verá que, debajo de Su gracia, las bendiciones serán mayores y el trabajo menor.

Claudio Valerio

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