Norte en Línea - UNIR

La decadencia lleva medio siglo, si no más. En ese mismo lapso, el sudeste asiático emergió como uno de los polos del poder global, contrastando con nuestra declinación. Es un período suficientemente extenso como para brindar un análisis simplista.

Nadie puede refutar que la hondura inusitada de nuestra crisis moral, cultural, social, política y económica exige un alto grado de unión nacional para afrontarla y comenzar con la faena de revertirla. Generalmente se dice que debemos determinar algunos ejes principales y sobre ellos acordar estrategias de Estado. Por caso, convenir que la educación es servicio esencial y que debemos extender a todo el país las salas de 2 años.

Comenzó tímidamente hace 38 años. No cesa de crecer. Es prácticamente lo único que avanza en la Argentina, quizás junto con la producción agro-industrial, a pesar de todos los obstáculos que se le interponen. Configura algo patético: el progreso de la pobreza. Se trata de la Argentina planera.

Hemos pasado un umbral nunca imaginado en nuestra historia, sobre todo desde la Organización Nacional a partir de 1853. La Argentina es un país pobre con más de la mitad de la población en esa penosa situación. Y con perspectivas de que esto acrezca.

Se desarrolla en la sociedad una fuerte y creciente corriente republicana. La alarma acerca de nuestro futuro republicano se extiende correlativamente al peligro de ser atrapados por una autocracia.

Antaño era la oligarquía que fue diluyéndose a principios del siglo XX. Luego irrumpieron los ‘nuevos ricos’, un numeroso universo de neoprivilegiados a pesar de que “los únicos eran los niños” según rezaba la consigna omnivigente en los finales de los cuarenta.

El populismo ha hecho el milagro de que un país potente esté en franca y cada vez más acelerada decadencia. En nombre del pueblo, invocándolo, lo ha ido empobreciendo y como consecuencia, sometiéndolo. Su actitud es desembozada.

La política es el arte de la sinfonía, no de los solistas. También es el modo de sortear los conflictos. Jamás dejarán de existir ni las discrepancias ni los intereses contrapuestos. Precisamente la política está para anudar acuerdos y superar enfrentamientos. Cuanto más acuerdos y menos diferencias, más éxito político.

En un largo y penoso proceso el país perdió la confianza. Prácticamente, en todo y en todos. No sólo en sus dirigentes y en sus instituciones. Ha extraviado su confianza en el país. Los argentinos descreen del porvenir de la Argentina. Nada más gravoso y agobiante. Embarga nuestras perspectivas hasta lo sombrío.

El diputado nacional de Juntos por el Cambio Alberto Asseff dijo en declaraciones a una emisora de San Nicolás que “si el gobierno está tan preocupado por la salud y por eso pretende postergar un mes las elecciones que empiece por adoptar la boleta única que evita el manipuleo de millones de papeletas, las movilizaciones de punteros repartiéndolas por las barriadas y de 150 mil fiscales custodiándolas ante los consabidos hurtos de los cuartos oscuros”.