“MACRI Y EL TRUCO: ¿hay gato para rato?”

Como es sabido, el truco es un juego de naipes que se apoya en el engaño y a la vez transforma al mismo en una compleja destreza para ganar las partidas. Si uno no sabe engañar es imposible consagrarse como un buen jugador de truco.

Sin lugar a dudas, Mauricio Macri sabe engañar, sabe mentir. Esto resulta obvio hasta para sus más empedernidos seguidores. Mintió en las campañas políticas, mintió en el ejercicio del poder como gobernante, miente ahora como candidato derrotado y próximo ex presidente.


Hasta con el escrutinio reciente, donde se pretende instalar lo que una vez escuchamos en el ambiente popular del fútbol: “ganamos, ellos a nosotros”.


Las mentiras sistemáticas ¿constituyen un mero extravío psicológico o forman parte de un estilo de comportamiento político pensado para engañar y confundir? El escritor norteamericano Mark Twain decía que “es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada”.


Macri, días pasados, afirmó: “nos vamos con la conciencia tranquila y las manos limpias”. Acerca de la “conciencia”, seguramente se requeriría de un muy experimentado equipo interdisciplinario para escudriñar el pensamiento y los sentimientos del autor de la expresión. Pero lo de “las manos limpias” es toda una audacia, para manifestarnos en el terreno de lo sarcástico. Una enorme fábrica de jabón no bastaría para encarar la limpieza de semejantes manos.


Lo más interesante surge de su slogan desafiante, a lo “porteño guapo”, cancherito: dijo “Hay gato para rato”, pretendiendo anunciar que no llegó su fin político. El burlón epíteto de “gato” se busca transformar en algo que generaría orgullo.


Pero, ¿será cierto, será posible, que este “gato” tenga cuerda para rato? O bien, como en el juego del truco, de manera amenazante, “nos quiere correr con la vaina”. ¿Nos quiere hacer creer que va a conducir exitosamente a la oposición?


Nunca es conveniente subestimar la capacidad del adversario, pero tampoco sobreestimarlo y atemorizarnos de antemano. El talento conceptual de Mauricio no es precisamente admirable. Como líder político, ¿Macri es algo más que “un 4 de copas”? ¿O simplemente fue el candidato ideal que encontraron las clases dominantes para desplegar el proyecto antinacional de los últimos años?


Es cierto que Macri y sus aliados han logrado degradar hasta límites impensables el funcionamiento de la sociedad argentina. Y, por eso, más que su eventual bravuconada, nos preocupa seriamente la herencia que nos dejó y la cristalización, en vastos sectores de la población, de las concepciones más reaccionarias.


Pero, si por una vez no mintiera, si llegara a ser cierto y pudiera concretar eso de que habrá “gato para rato”, le decimos que aquí seguiremos estando - sin falsa soberbia, pero “a pié firme”- y le cantamos “quiero retruco”, para defender al país por usted mancillado.


Por: Norberto Alayón
Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

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