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Lo animal es político

Lo animal es político
07 Mar
2022

El especismo es la discriminación que ejerce la especie humana sobre la especie animal en base a la presunción de superioridad. Existe un punto en común entre el sistema patriarcal y el especista que tiene que ver con el disciplinamiento de los cuerpos: la cosificación de un otro en donde su condición de diferente lo transforma en un otro inferior al cual someter: lo transforma en animal.

El antiespecismo, por lo tanto, identifica a los animales no humanos como sujetos políticos oprimidos que deben ser considerados moralmente, dado que la especie a la que un ser pertenece no es una característica relevante al momento de considerar sus intereses.


La polarización animal-humano ha permitido, históricamente, jerarquizar el valor moral de todos los seres, y quienes escapan a la norma establecida por los sistemas de poder (por ejemplo, las personas racializadas, sin recursos, con diversidad de género u orientaciones sexuales que caen por fuera de la heteronorma, entre tantas otras), sufren condiciones de vida sin cuidado, sin protección estatal, legal ni ética, y se ven obligadas a luchar por sus derechos, abriéndose paso en un mundo que las prefiere animales.


Nos encontramos ante la necesidad de romper con la objetivización del cuerpo “femenino” y disidente en todas sus formas, así como con la objetivización del cuerpo del animal no humano, considerado “de consumo” y a merced de la voluntad de la especie humana. Al sostener sistemas de producción de alimentos a base de animales, perpetuamos una cultura de consumo que ignora el sufrimiento de la especie animal y la objetivización de los cuerpos. Las luchas en contra de todo tipo de discriminacion arbitraria tienen el potencial de desarmar el sistema cisheteropatriarcal especista, ya que las estructuras de clase, racismo, género y especie se conforman bajo idénticos mecanismos de opresión, desigualdad y abusos y, por lo tanto, las resistencias deben ser interseccionales. Desde esta postura es que consideramos que el antiespecismo debe ser feminista y el feminismo debe ser antiespecista.


Es condición ineludible que la erradicación del consumo de animales en nuestra cultura en pos de reducir su sufrimiento se enmarque dentro de una perspectiva con conciencia de clase, que considere el acceso a los alimentos como un derecho fundamental de la población. Es por esto que desde el antiespecismo luchamos por la transformación del sistema de producción y distribución alimentaria abogando por la soberanía alimentaria de los pueblos y por un acceso a alimentos saludables, vegetales y libres de agrotóxicos.


Revisando la experiencia de nuestra propia opresión será posible rearticular la opresión animal para buscar un cambio sistémico que nos permita alejarnos de la culpa individual, sin que esto signifique evitar conversaciones sobre nuestros privilegios de especie. La alianza entre los feminismos y el antiespecismo en el marco de la justicia social y alimentaria tiene el potencial de generar un impacto positivo en lo que respecta a derribar un sistema construido sobre la base de la heteronorma sexista, racista, transfóbica, especista, clasista y capacitista que nos rodea, limita y condiciona. El feminismo antiespecista permitiría crear una alternativa disruptiva a la norma que logre, finalmente, reivindicar nuestra condición animal.

Por Jacqueline Guzmán, gerente de campaña de Million Dollar Vegan en Argentina

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