La importancia de la figura del padre

La importancia de la figura del padre
13 Jun
2019

Cuando nació mi hijo, hace tres años y medio, mi vida cambió por completo. La felicidad que implica ser papá es una de esas cosas difíciles de transmitir. En las personas siempre tiene mayor impacto la experiencia que la palabra; es decir, cuando experimentamos vivencialmente una situación nos modifica más que cuando simplemente hablamos de ella.

Esto lo veo a diario en mi consultorio y es algo que tengo muy presente con mis pacientes para poder ayudarlos. La paternidad es un muy buen ejemplo de esto, no importa cuántas veces te lo hayan contado ni con qué detalle, se trata de una experiencia que no podés entenderla completamente hasta que no la transitás de forma directa. No hay nada en el mundo más importante para mí que llegar a casa, que mi hijo me abrace y me diga "te quiere mucho"; es un momento que me conmueve y emociona.


Estoy casado con María hace 19 años, los primeros quince éramos solo nosotros dos, lo que nos permitió centrarnos en nuestros propios proyectos y tener libertades típicas de esa situación. Todo ese período fue maravilloso, pero esta nueva etapa en la que somos padres es fantástica y me llevó a vivir nuevas emociones. Ahora que somos tres, los programas y proyectos son otros, el foco de importancia se mueve, se amplía, la vida se agiganta.

Tengo muy claro que mi rol de padre es de gran relevancia para el desarrollo saludable de mi hijo; me esfuerzo por hacer todo lo mejor posible y además me ocupo permanentemente de sus necesidades cotidianas para estar presente en cada nuevo paso. Los padres participamos mucho más que en el pasado; esto se debe a varios factores: uno de ellos es sin duda el cambio cultural que llegó con el avance de las mujeres. Todos sabemos que la mujer ha alcanzado un espacio preponderante en la sociedad y que ha logrado desarrollarse en áreas en las que antes no tenía protagonismo. Este éxito, bien merecido, también llevó a la modificación y adaptación del rol del hombre.


Uno de los cambios que generó el varón últimamente es un acercamiento y una profundización de la relación con sus hijos. Esta situación ha sido favorecida no sólo por el nuevo modo de inserción de la mujer a nivel laboral, lo que implica que esté más horas fuera del hogar, sino también por una mayor flexibilidad y apertura del hombre que hizo que entendiera la importancia de su presencia activa en la relación padre-hijo. Hoy los papás están más presentes y se ocupan del cuidado de los chicos, los alimentan, los bañan, les cepillan los dientes, los llevan al colegio y comparten tiempo de calidad con ellos.


Aunque la mayoría de la bibliografía y las investigaciones hacen hincapié en la importancia de la madre en el desarrollo emocional de niño, no tengo dudas acerca de la gran relevancia de la figura paterna para que el niño logre alcanzar un desarrollo y una estructuración sana de su personalidad. Tan importante es esta relación, que en todos mis pacientes que sufrieron abandono por parte de su padre, cualquiera haya sido el motivo del mismo, siempre encontré una marca, una cicatriz que continúa presente, sin importar el tiempo transcurrido, y que condiciona sus posibilidades de vivir con alegría. Estos pacientes siguen siendo de adultos constantes buscadores de ese amor perdido.


Creo firmemente que el padre no tiene únicamente la función de instaurar la prohibición o ser un representante de la autoridad, sino que comparte con la madre otras muchas funciones fundamentales. Los niños, desde que nacen y por muchos años, necesitan una relación profunda, estable y de confianza tanto con su madre como con su padre, para crecer sanos y seguros de sí mismos.


Algunos consejos:
-Ayudá a tu hijo a que se exprese y escuchalo para que se sienta comprendido. Es importante que lo entiendas en función de sus propias necesidades y no de las tuyas.

-Tratá de establecer una relación profunda, estable y cariñosa con tu hijo para que desarrolle adecuadamente su autoestima. Acordate de que necesita sentirse amado.

-Jugar con tu hijo refuerza el vínculo; además le ayuda a desarrollar su creatividad e imaginación. Vos también lo vas a disfrutar.

-Evitá siempre la agresividad física y verbal en el hogar. Debe primar un ambiente relajado. Tratá de no perder la paciencia; siempre es mejor hablar que gritar.

-Te repito algo que digo con frecuencia: padres frustrados, hijos frustrados. Ambos, padre y madre también deben enfocarse en sí mismos y en su pareja, y tienen derecho a disfrutar de la vida, sentirse realizados y amados. No te olvides: Padres felices, hijos felices.


Por el Licenciado Santiago Bonomi (Matrícula Prov. de Buenos Aires: 98039)

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