La espiralizacion de una crisis sin fin

La espiralizacion de una crisis sin fin
16 Ago
2019

Desde el auxilio récord por mas de 57.000 millones de dólares del FMI al Gobierno de Macri en el año 2018 - donde la tirantez sobre el tipo de cambio y el uso de las reservas recorrió dicho camino- hasta la apreciación ficticia días previos a la elección PASO, fue surtida del golpe final con una devaluación abrupta del peso de alrededor del 30 por ciento en menos de 3 días.

Ya el economista – no convencional – Michael Roberts advirtió por el mes de junio del corriente año en su columna dominical de la falta de valor del peso argentino por la ausencia de controles y de su desplome inmediato.


No bastaron 3 meses para la comprobación de dicha hipo tesis abriendo una incertidumbre generalizada – interna y externa – sobre el piso de dicho proceso en un contexto de caída continua de reservas, una inflación para 2019 que rondaría entre el 50 y el 60 por ciento en un contexto de cierre de mercados para la Argentina y ante una aguda recesión interna tibiamente combatida por estímulos fiscales de corto plazo que en realidad tienen como efecto atenuar el proceso inflacionario.


La geografía recesiva que casi acompaño a la totalidad de la gestión macrista no hace mas que reforzar que el nuevo gobierno tendrá una larga demora en poder resolver la acuciante crisis que padece casi en su totalidad los argentinos.


Quizás como un acto reflejo o de supervivencia se pueden explicar en parte los resultados favorables hacia el Peronismo de las ultimas elecciones PASO pero que abren interrogantes del corto plazo con respecto a los indicadores económicos donde el valor del dólar esta nuevamente sobre la lupa.


El efectivo triunfo de la formula Fernandez/Fernandez quizás pueda presionar hacia una nueva suba de su cotización ante la aversión de los mercados a cualquier expresión política ajena a sus intereses.


Sabemos de la dolarización de hecho de la economía argentina por lo tanto nuevamente la elevación de los pisos salariales afines a cumplimentar con el apetito de una canasta básica pondrán presión nuevamente sobre el índice de inflación y la divisa norteamericana.


Esa salida circunstancial no puede escapar a la necesidad de generar un gran pacto social entre partes interesadas de la sociedad donde se fijen los índices salariales, de precios, de costos y de ganancias de lo contrario el ya conocido rodar sin fin del hámster será la constante variante de la realidad argentina.


La caída de las expectativas sociales y el empobrecimiento continuo de una sociedad son aspectos difíciles de resolver en tan solo un periodo gubernamental y que pueden afectar la calidad de una democracia.

Es necesario recrear un Proyecto Nacional capaz de generar una verdadera integración social en particular de ese doloroso tercio poblacional que esta por debajo de la línea de la pobreza y que todavía espera una respuesta de todos nosotros.


El contexto internacional dista de ese momento fundacional del Kirchnerismo por lo tanto es mayor aun el esfuerzo a realizar donde la inteligencia política es el factor clave de las decisiones.


Las respuestas externas dependerán de las resoluciones internas por lo tanto el destino argentino reza casi sobre nosotros mismos.


Si bien el ultimo periodo gubernamental del país deja quizás uno de los saldos mas desfavorables de la breve historia democrática argentina, el interrogante abierto a partir del 10 de diciembre es de difícil predicción y resolución inmediata.


Reza esperar la iluminación de la totalidad de la clase dirigente para conducir los destinos del país.


Ezequiel Beer
Geografo UBA
Analista Politico
Profesor Nivel Medio

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