Norte en Línea - La escuela Montessori y sus ventajas en la pandemia
Imprimir esta página

La escuela Montessori y sus ventajas en la pandemia

La escuela Montessori y sus ventajas en la pandemia
03 Dic
2020

El aislamiento obligatorio impuso una transformación educativa: la escuela dejó de ser ámbito de encuentro y se vio empujada a migrar de lo presencial a lo virtual. La importancia de las bases emocionales de los chicos para afrontar este cambio de la mejor manera.

Durante este 2020, el mundo tal como lo conocimos cambió y muy poco de lo que teníamos planeamos para estos doce meses pudimos llevarlo a cabo. Con el coronavirus y el extenso aislamiento, muchas falencias quedaron de manifiesto y una de ellas fue la educación. La necesidad imperiosa de reconvertirnos para acompañar a los niños y niñas en su formación a distancia, nos desafió a sacar todos los recursos que teníamos y otros tanto que tuvimos que improvisar. Y eso cuenta para el sistema educativo pero también, para los padres que acompañaron ese proceso de forma sostenida.


Rápidos de reflejos y en una carrera contra el tiempo, directivos, docentes y guías tuvimos que repensar las estrategias educativas que teníamos previstas para el ciclo lectivo y nos tocó familiarizarnos con clases virtuales, aprender de conexiones fallidas y frustraciones pero también desarrollamos alternativas para brindar contenidos y acompañar a los alumnos. Reforzamos la premisa de comunidad, de acompañamiento, de estar presentes aún en la distancia y resultado de eso fue el bajo ausentismo de los chicos. La escuela fue tomada como un ámbito de contención y ante la incertidumbre que se respira a nivel global, anclar en tierra firme no es poca cosa.


Porque no sólo depende de los niños, que sin dudas fueron los grandes héroes de todo esto, sino que también las familias completas están sumergidas en el cansancio, en el temor y saber que del otro lado, hay otros padres y madres que están pasando por lo mismo que ellos, genera una contención y alivio que se necesita como motor para seguir trabajando en equipo.


Y sin dudas, nuestras bases, nuestras raíces basadas en la pedagogía Montessori marcaron la diferencia con respecto a la educación tradicional. Desde esta propuesta educativa los niños van desarrollando su independencia, su autonomía y su seguridad. Esto es una práctica constante, son chicos que se sienten escuchados, tenidos en cuenta, en donde incluso se toma en cuenta su interés genuino, sus gustos personales y se hace foco sobre ellos.


Esta epidemia mundial nos agarró a todos por sorpresa y hemos tenido que reinventarnos en muchos aspectos, sobre todo nosotros ya que nuestro sistema no es compatible con la modalidad on line pero sin embargo, no se perdió motivación. Elegimos quedarnos con lo positivo que nos dejó esta experiencia como la posibilidad de pasar más tiempo en familia, de descubrir nuevas formas para vincularnos y explotar todo lo beneficioso de la virtualidad. En el tramo de secundaria, por ejemplo, aprovechamos a crear el espacio para proyectar futuras charlas TED y en primaria, se dieron espacios de encuentros con otros colegios de habla hispana de Puerto Rico, Brasil, Perú y México que comparten los mismos intereses para que los niños puedan conectarse con otras realidades, otra culturas y tengan todas las herramientas posibles para que se desenvuelvan en la vida.


Elegimos formar a nuestros niños para un mundo globalizado que está en constante cambio. Hoy no sabemos si existe la carrera que van a elegir los estudiantes de primer grado. Entonces lo que les podemos ofrecer, más allá de lo educativo, es fortalecer todas sus herramientas emocionales, que son las que los van a acompañar en la vida para adaptarse, comunicarse, incorporarse a un grupo, para poder ser empáticos y colaboradores. Esas estrategias que uno puede ir desarrollando en ellos, son las que en la vida adulta son valoradas en cualquier trabajo. Y luego, como último punto, viene el que tengan conocimiento en alguna materia.


Ha sido un desafío enorme, hemos tenido que poner nuestra creatividad y mente para poder sostener a chicos de edades tan distintas, de 2 a 14 años. Ellos son los grandes campeones, que se han puesto la escuela al hombro y en ese punto también están aprendiendo, ya que los hace identificarse como personas, como niños responsables de sus aprendizajes, de sus saberes, de su propia resiliencia y empatía.


Lejos de quedarnos con lo negativo de esta experiencia que nos golpeó sin aviso, elegimos transitar esta etapa con calma, paso a paso. Elegimos disfrutar de la alegría, el orgullo y la gratificación de poder observar los resultados de nuestro enfoque.


El nivel de compromiso de los docentes, la calidad de familias que eligen nuestra institución, las capacidades sobresalientes de nuestros niños son la prueba de que, para nosotros, este es el camino.
El nivel de autonomía, compromiso y responsabilidad con el que nuestros jóvenes de Comunidad Adolescente eligen transitar esta etapa nos llena de admiración, hacia cada integrante de la gran comunidad educativa que hace esto posible.


Hoy cosechamos la siembra de cada detalle, encuentro, reflexión. Vincularnos con nuestros niños y niñas desde nuestro enfoque humanista, centrado en la persona, es la clave para que podamos decir orgullosos que ser parte de esta comunidad no es visto como una obligación sino como un Derecho, una Elección.


Por Lic.Valeria Sen Loyola, Directora General de Noordwijk Montessori School