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“Humedales construidos” Una solución económica y amigable con el medio ambiente

“Humedales construidos” Una solución económica y amigable con el medio ambiente
30 Mar
2024

Comencemos hablando de lo que es un humedal natural. Es un ambiente acuático ó semi acuático que ofrece una biodiversidad de especies, mucho mayor a la de cualquier ecosistema, por su naturaleza misma, por tener ambientes acuáticos de poca profundidad y terrestre, esto permite el desarrollo de especies vegetales y animales, no sólo aquellas que habitan en forma permanente sino también aquellas migratorias. Además de este enorme servicio eco sistémico que prestan los humedales, también actúan como un filtro de las aguas que llegan allí, ya sea por ser una cuenca endorréica, por lluvia, por estar en la transición entre la parte terrestre y los ríos, lagos ó el mar. Toda el agua es tratada y filtrada por los humedales, ese trabajo lo realizan diferentes especies de plantas y micro ecosistemas de bacterias, pequeños crustáceos, insectos, etc, que viven en la zona radicular.

El 2 de febrero de 1971 se firmó un tratado intergubernamental en la ciudad Iraní de Ramsar, relacionado a la conservación y uso racional de los recursos ofrecidos por los humedales. De allí surgió la definición, de lo que se considera un humedal: "las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros".


El ser humano copió esta brillante idea, y lo transformó en una obra de ingeniería que llamamos humedales construidos, donde no solo se tiene en cuenta esta interacción entre plantas y micro ecosistemas radiculares, sino que también se consideran otros parámetros relacionados con una obra de ingeniería. Dentro de estas consideraciones las más importantes son: tipo de efluente que se va a tratar, las especies de plantas más adecuadas y un sustrato donde puedan enraizar.


De acuerdo al tipo de efluente que se va a tratar, se realiza un análisis de los parámetros críticos que deben disminuirse o eliminarse, generalmente de acuerdo a legislación vigente, y se selecciona el tiempo de residencia del líquido en el sistema. En conjunto con el caudal que ingresará diariamente ó con la frecuencia que se especifique, me define el tamaño de los humedales a construir.


Las especies de plantas que se seleccionan, también las define, en menor medida el tipo de efluente, algunas especies como el Eichhornia Crassipes (imagen 2), conocido vulgarmente como camalote, tienen la capacidad de absorben metales pesados y bio transformarlos, por ejemplo. Otras especies se seleccionarán de acuerdo al tipo de humedal que se quiera construir de acuerdo a los requerimientos del efluente.


El tiempo de residencia del líquido será de acuerdo al parámetro más importante que se quiera tratar, eso define el tipo de humedal y de especie a utilizar.


Un humedal construido, es una tecnología de tratamiento NBS (Natured based Solution – soluciones basadas en la naturaleza), que utiliza los principios del humedal natural. El principal beneficio es transformar un efluente en un líquido que pueda ser reutilizado o volcado a un cuerpo de agua de acuerdo a la legislación. Otros beneficios que ofrecen son los servicios eco sistémicos que ofrece, a saber:
Servicios de aprovisionamiento: como el crecimiento biomasa para combustible. aportando a una economía circular.
Servicios de regulación como atenuación de flujo; disminución huella hídrica, disminución en la huella de carbono.
Servicios culturales como oportunidades educativas; y de recreación.
Servicios de apoyo como la biodiversidad y contribución a la ganancia neta ambiental.
De acuerdo al tipo de efluente, espacio y lugar geográfico, se han desarrollado diferentes modelos de humedales construidos.


Desde el punto de vista constructivo e ingenieril, los humedales construidos son sistemas de depuración constituidos por lagunas o canales poco profundos (de menos de 1 m) plantados con vegetales propios de las zonas húmedas y en los que los procesos de descontaminación tienen lugar mediante las interacciones entre el agua, el sustrato sólido, los microorganismos, la vegetación e incluso la fauna. Los humedales construidos también se los suele denominar humedales artificiales.


De acuerdo el tipo de circulación del agua, los humedales construidos se clasifican en flujo superficial o en flujo subsuperficial.
En los sistemas de flujo superficial el agua está expuesta directamente a la atmósfera y circula preferentemente a través de los tallos y hojas de las plantas. Estos tipos de humedales se pueden entender como una modificación de una laguna natural con una profundidad de la lámina de agua entre 0,3 y 0,4 m, con especies específicas para ese tipo de ambiente. Se suelen aplicar para mejorar la calidad de efluentes que ya han sido previamente tratados en una depuradora.


En los humedales de flujo subsuperficial la circulación del agua es de tipo subterráneo a través de un medio granular y en contacto con las raíces y rizomas de las plantas. La profundidad de la lámina de agua suele ser de entre 0,3 y 0,9 m. La biopelícula que crece adherida al medio granular, a las raíces y rizomas de las plantas tiene un papel fundamental en los procesos de descontaminación del agua.


La terminología utilizada para designar a los sistemas de flujo subsuperficial es particularmente confusa. Frecuentemente se utilizan indistintamente términos como filtros de plantas, filtros verdes, biofiltros, lechos de plantas y lechos de juncos, entre otros. Puesto que estos términos también se utilizan para otros tipos de tratamientos, se recomienda reconocer a estos sistemas como humedales construidos de flujo subsuperficial.


Las principales diferencias de los sistemas de flujo subsuperficial respecto a los superficiales son: mayor capacidad de tratamiento (admiten mayor carga orgánica), bajo riesgo de contacto del agua con las personas y de aparición de insectos, y menor utilidad para proyectos de restauración ambiental debido a la falta de lámina de agua accesible.


Por Ing. Marisa Iturria

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