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Emociones extremas en los niños: cómo manejarlas

Tu hijo obtiene notas muy bajas en los exámenes. O se lastima. O lo dejan plantado. O atropellan a su querido perro. Sin dudas es el fin de su mundo. Hasta cierto punto. A veces, las emociones de los niños llegan a los extremos.

La emoción que tiene tu hijo en las situaciones antes mencionadas es demasiado grande y abrumadora para él, y puede estar enojado durante horas o días o simplemente cerrarse y no admitir que existe ningún problema.

Cualquiera sea la situación no es nada bueno. Aunque tu hijo controle las señales no verbales del exterior, su cuerpo está confundido por dentro,  y le da indicaciones cada vez más intensas de que algo no está bien y no lo está manejando. Con el tiempo, el resultado podría ser una enfermedad o depresión.

Si bien en todos los casos es fundamental buscar asesoramiento psicológico acorde al problema particular que está atravesando, te brindamos consejos orientativos para ayudarlo a manejar sus emociones.

Manejar emociones muy pequeñas:

Un niño que se cierra lo hace porque está asustado de revelar sus emociones, e incluso asustado de sentirlas. Deberá utilizar una estrategia discreta durante varios días o semanas.

*Relájese, respire profundo y haga todo lo posible para mantenerse tranquila.

*Observe que su lenguaje corporal sea discreto y no intimidatorio.

*Utilice muchas adaptaciones que reflejen sutilmente el lenguaje corporal de su niño para que se sienta seguro y comprendido.

*Bríndele mucho contacto sosteniéndolo, abrazándolo.

*Si usted se siente triste, dolorida o enojada por el mismo problema que su hijo, muéstrele su emoción, eso le brindará permiso para admitir las que siente él.

*Si le demuestra cómo se siente, muéstrese complacida aunque se sienta molesta porque lo haya ocultado. Guarde el enojo para después. En este momento él necesita aprender que está bien ser sensible.

Manejar emociones demasiado grandes:

Un niño que pierde por completo el control emocional se puede asustar por lo que está sucediendo. Ayúdelo a recuperar el control de manera firme y amable.

*Mantenga contacto visual con su niño, repita su nombre de manera tranquila y en voz alta, hasta que vea que se está tranquilizando.

*Permanezca con él para asegurarse de que no se lastime (ni a usted).

*Póngalo de pie y que camine.

*Mantenga su cabeza erguida y con la mirada sobre la línea de los ojos.

*Manténgalo realizando una actividad compleja, que no sea riesgosa físicamente y que le llame la atención, como mover los dedos hacia delante y atrás cada vez más veces.

*Manténgalo realizando una actividad mental compleja, pero no muy demandante y que le llame la atención, como contar todas las formas del empapelado.

*Hágalo respirar lenta y profundamente.

*Cuando se recupere necesitará dormir. Manténgase a una distancia apropiada en el caso de que la necesite.

Por Susan Quilliam, autora del libro “Lenguaje corporal del niño”, de Editorial Albatros 

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