Norte en Línea - El Ministerio de Trabajo debe apoyar a todos trabajadores

El Ministerio de Trabajo debe apoyar a todos trabajadores

Al cabo de más de quince meses de gestión, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y sus colaboradores han ignorado sucesivos pedidos de audiencia e invitaciones a un diálogo con la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP).

Al parecer, la actual gestión no entiende que los sindicatos pequeños, como es el caso de los de médicos y profesionales, necesitan del acompañamiento de esa cartera para que contribuya a que las negociaciones gremiales deriven en beneficios para los trabajadores. Hoy acudimos al Ministerio de Trabajo exclusivamente a discutir paritarias o algunas situaciones específicas de conflicto con los representantes de las empresas o cámaras de salud. Sin embargo, la intención de la AMAP va más allá: consideramos que hace falta que las autoridades laborales tengan pleno conocimiento de la situación del sector de la medicina privada y contribuyan a revertir las inequidades laborales y la desprotección que soportan los profesionales de la salud.

Aunque parezca paradójico, resulta que en la mayoría de los casos, los médicos que trabajan en el ámbito privado, al no estar registrados, carecen de cobertura de salud si no la pagan de su bolsillo y no están cubiertos por la Seguridad Social. Tampoco cuentan con ningún tipo de licencia para capacitarse y las mujeres no tienen licencia por maternidad ni lactancia. 

Esta realidad es sufrida por gran parte de la comunidad médica, ya que muchas clínicas, sanatorios y obras sociales tienen a un alto porcentaje de su personal no registrado. Son profesionales monotributistas: carecen de vacaciones y de licencias por enfermedad, entre otros beneficios de la ley de contrato de trabajo. Y cuando el médico intenta algún reclamo, los empresarios o dirigentes lisa y llanamente lo ignoran o lo despiden. 

Todas estas situaciones que generan impotencia y que venimos  denunciando desde hace años demuestran que la situación de la profesión médica ha llegado al límite más paupérrimo.

Nadie puede desarrollarse como persona y como profesional si no cuenta con un mínimo de seguridad sobre su propia vida, si es humillado con una remuneración denigrante y es sumido en la incertidumbre del desempleo. Qué decir entonces de los médicos, que cada día tienen la enorme responsabilidad de mantener la salud de sus pacientes y trabajan en la delgada línea entre la vida y la muerte. 

Pero, lamentablemente, vemos que a las autoridades del área de Trabajo les interesa fundamentalmente que no se genere inflación: el salario parece ser nuevamente una variable de ajuste. Por otro lado,  su atención se enfoca en las discusiones con la CGT y las entidades grandes de base, que en realidad no requieren de la intervención del ministerio para que sus reclamos se cristalicen. 

La AMAP no es una entidad conflictiva.Por el contrario, elabora propuestas y necesita del apoyo de las autoridades de Trabajo para defender todo lo que hasta ahora ha logrado. Por otra parte, consideramos que las autoridades deberían interesarse por la situación de los médicos residentes en el sector privado,  un sector de trabajadores que en la enorme mayoría de los casos está sometido a jornadas de trabajo muy extensas, con escaso lapso de descanso diario, con una absoluta disparidad en las retribuciones tanto en sus montos como en la forma de contratación. Abundan los casos en los que a los  residentes se les exige una jornada de 14 horas diarias y guardias de 24 horas, de modo tal que pueden llegar a trabajar cerca de 120 horas semanales cuando la ley fija una jornada laboral límite de 48 horas. Esto significa que trabajan casi el triple que cualquier trabajador de otra actividad. Una situación intolerable desde todo punto de vista y que podemos identificar como trabajo esclavo.

En este sentido, la AMAP ha elaborado un proyecto de ley que establece las condiciones mínimas de labor en la que los médicos deben realizar su formación de posgrado en el marco de las residencias médicas en establecimientos privados, con o sin fines de lucro, así como  regular sus derechos como trabajadores con plena incorporación al régimen legal que rige a las relaciones de empleo privado en el ámbito nacional. ¿Hay acaso hay alguna duda de que debe garantizarse la debida formación de un recurso humano tan vital como lo es el de los médicos?

Sin entrar en consideraciones políticas, ya que una de nuestras premisas es no hacer política partidaria,  ni que esto implique un posicionamiento partidario, desde la AMAP tenemos que reconocer que la gestión de Carlos Tomada en la cartera laboral fue beneficiosa para nuestro sindicato y para todos los trabajadores. No solo admitió las dificultades del trabajo médico sino que además pudo reconocer que nosotros hacíamos un trabajo sindical inédito. Y que nuestra actitud era muy fuerte como sindicalistas, así como también lo era nuestra defensa de los convenios colectivos que firmamos. 

También el Dr. Tomada compartía con nosotros la certeza de que estos convenios son la herramienta básica para la defensa de los derechos del trabajador. Todo lo que hicimos durante nueve años, contó con el apoyo de aquella gestión del Ministerio de Trabajo. Así como reconocemos el esfuerzo de las autoridades anteriores, también debemos dejar claro que eso es lo que les corresponde hacer. El ministerio está para mediar a favor del más débil en la relación laboral, que sin duda es el trabajador.

El ministro Triaca ha dicho que “hay que entender al  empleador que despide al trabajador”. Es muy extraño pensar que un ministro de Trabajo o un sindicalista puedan estar de acuerdo con los despidos. Más que entender hay que establecer mecanismos para colaborar con los empresarios para que generen puestos de trabajo, no para que éstos desaparezcan. El trabajo dignifica al hombre, entonces hay que defender a los trabajadores y luchar por sus fuentes laborales.

Hay una clara definición que rige a la Constitución Nacional: el principio de igualdad ante la ley y la igualdad de derechos para todos. Ya sea que se trate de un trabajador afiliado a un sindicato “chico”, “mediano” o “grande”. El Ministerio de Trabajo debe apoyar a todos.

Por Héctor Garín, secretario general de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada

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