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Día Mundial de TÚ salud

Día Mundial de TÚ salud
05 Abr
2021

¿Cuánto ejercicio y de qué tipo hay que hacer por día? ¿Cuánta agua hay que tomar? ¿Cuántas horas hay que dormir por noche? ¿Es bueno hacer ayuno? ¿Agua con limón a la mañana sí o agua con limón a la mañana no?

Estamos (y más aún desde que comenzó todo lo del COVID-19) saturados de consejos que apuntan a mejorar nuestra calidad de vida. Sugerencias tan variadas que nos terminan mareando y no sabemos qué es bueno, qué es malo, qué tendríamos que hacer y qué no. Las redes sociales se llenaron de expertos que afirman algo y expertos que afirman lo contrario.


El 7 de abril es el Día Mundial de la Salud y, en el siglo XXI, seguimos sin saber para dónde ir con algunas cuestiones; pero hay una salud de la que no se habla, la salud innata.


Si bien hay estudios científicos que avalan varias teorías, hay una evidencia que no tiene ninguna contradicción (o no encontré todavía): la meditación.


La meditación entendiéndose como una práctica simple (aunque por momentos muy difícil) que sirve para reeducar la mente y estar en equilibrio. Un equilibrio que nos va a permitir escuchar a nuestro cuerpo y saber qué necesitamos momento a momento.


Esto no significa ser tu propio médico, tampoco significa no hacerse controles de rutina que pueden prevenir o curar distintas enfermedades, por el contrario, se trata de complementar (no sustituir) a la medicina tradicional entendiendo que cada cuerpo es distinto.


Y con “volver a lo natural” no me refiero a consumir productos orgánicos (que están buenísimos). Me refiero a que con un equilibrio físico, mental y espiritual que cultivamos con una práctica meditativa diaria, podremos escuchar al cuerpo y saber cuánto necesita dormir y comer; cuántas horas de sueño precisa para restablecerse y descansar; qué tipo y cuánto tiempo de ejercicio exige; cuánta agua pide por día….


Entonces la información que necesitamos ahora es respecto a cómo meditar; y si googleamos nos van a aparecer cientos de artículos que no sólo van a hablar de la importancia de la meditación sino de la postura de loto “obligatoria” o de la necesidad de poner “la mente en blanco”.


Lo cierto, por lo menos por mi experiencia, es que meditar se trata de sentarte en el piso o en una silla con la espalda derecha o acostarte con las rodillas flexionadas para prestarle atención a tu cuerpo y a tu respiración. Poner un cronómetro (se puede empezar con 3 minutos e ir progresivamente aumentando el tiempo hasta llegar a 25 o 30 minutos), y dejar que los pensamientos fluyan, que pasen sin analizarlos, es decir: “hoy quiero comer pastas” próximo pensamiento “tengo que enviarle el mail a mi jefe” próximo “ya se está viniendo el frío”.… en vez de “hoy quiero comer pastas, debería ir a comprarlas temprano así no cenamos tarde, estoy cenando tarde todos los días y por eso duermo mal, lo que pasa es que el tiempo no me alcanza y encima es imposible cortar a las 18 con el laburo, mañana podría exigir que me dejen salir en horario, igual tengo que buscar otro trabajo, no puedo seguir ahí……”).


El equilibrio que se obtiene con la meditación nos lleva a un estado natural, a lo innato que fuimos perdiendo con el tiempo. Nos permite vivir con plenitud más allá de las circunstancias que nos toca transitar, sean agradables o desagradables. Nos enfoca y ordena. Nos libera y energiza. Nos permite vivir en vez de sobrevivir.

Lic. Agustín Roselli
Instructor de yoga y meditación.
@agustinroselli.meditacion

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