Cómo prevenir enfermedades respiratorias en los adultos mayores durante el invierno

Cómo prevenir enfermedades respiratorias en los adultos mayores durante el invierno
24 Jul
2019

En un período donde el sistema respiratorio es más propenso a contraer enfermedades e infecciones, la salud de los adultos mayores requiere de un cuidado muy especial. La neumonía, sin duda, es una de las principales enfermedades que pueden afectarlos.

Durante el invierno, a causa de las bajas temperaturas, nuestro sistema respiratorio se encuentra más vulnerable. En el caso de los más jóvenes, la mayoría de las veces se trata de solo un resfrío que requiere de algunos días de reposo. En cambio, para los ancianos significa todo un desafío atravesar esta época del año sin sufrir mayores complicaciones.


Sin duda, una de las patologías más comunes es la neumonía. Si bien esta enfermedad no se circunscribe a una sola estación del año, lo cierto es que el frío predispone la aparición de aquellos gérmenes que la ocasionan.

Asimismo, la incidencia de la neumonía se incrementa con la edad, alcanzando de 25 a 35 casos anuales cada mil habitantes en la población mayor de 65 años. Normalmente, se la asocia a una elevada mortalidad y es una causa frecuente de atención urgente e internación.


Esto se debe a una serie de cambios fisiológicos, asociados al envejecimiento, en el aparato respiratorio (disminución del reflejo tusígeno y del aclaramiento mucociliar) e inmunitario (tanto innato como adaptativo).
También existen otros motivos clínicos y sociales (edentulismo, disfagia, desnutrición, institucionalización) y de patologías crónicas que van siendo acumulativas con el paso de los años (diabetes mellitus, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardiaca crónica, insuficiencia renal crónica y disminución de las defensas).


Los síntomas más claros de la neumonía son la tos y expectoración purulenta, en algunos casos con hilos de sangre, sumado a la fiebre. En algunos casos, los pacientes presentan puntadas torácicas de costado. El médico lo puede percibir escuchándolo, y la radiografía simple de frente y perfil lo certifica.


Para hacer frente a la neumonía, se necesita de un cuidado más exhaustivo de los adultos mayores. De hecho, en esta franja etaria suelen registrarse retrasos en los diagnósticos y tratamientos, mayores solicitudes de pruebas complementarias, riesgos elevados de eventos adversos, tiempos de estancia más prolongados e índices de ingresos más altos.


Frente a este panorama, resulta esencial que quienes estén al cuidado de adultos mayores (sean profesionales o amigos) conozcan la enfermedad. La vacunación, antigripal y anti neumónica, a su vez, ha demostrado ser un buen método para bajar la mortalidad y reducir otras dificultades. Se ha encontrado, a su vez, una asociación entre los patógenos respiratorios y el estado dental (la presencia de enfermedad periodontal, el número de piezas dentarias caídas en el paciente).


De hecho, las estadísticas reflejan que los adultos mayores tienen un descenso de las complicaciones respiratorias cuando reciben higiene mecánica y química bucal. Se recomienda higiene oral mediante limpieza mecánica diaria (cepillado y lavado con esponja de la mucosa y labios 2 veces al día, así como hilo dental una vez al día).


Por otro lado, es primordial la alimentación y las medidas posturales (permanecer con la cabecera de la cama elevada hasta 2 horas después de finalizada la ingesta), consistencia de la alimentación y prevención del reflujo gastroesofágico.


También deben evitarse todas aquellas medicaciones que puedan potenciar las aspiraciones, como los sedantes, y especialmente los antipsicóticos. Otras medidas de prevención son la movilización precoz, el tratamiento de la patología crónica como la diabetes mellitus o la insuficiencia cardiaca, el mejoramiento del estado nutricional y la abstinencia al tabaco.


Además de las medidas mencionadas, es importante evitar el hacinamiento, estimular la ventilación de los ambientes permitiendo el ingreso del sol, evitar la exposición al frío saliendo al exterior en horarios diurnos y en los momentos más cálidos. Mientras que ante síntomas como tos, catarro, dolor al tragar, cansancio inexplicado, inapetencia o dolor corporal generalizado es necesario consultar al médico de manera temporal.


Para pasar el invierno, nada mejor que una buena prevención, para así evitar la neumonía y otros riesgos que perjudican la salud de los adultos mayores.

Por Omar Abboud, médico (MN 33950) y Director de Centro Médico Escuela https://www.centromedicoescuela.com.ar 

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