Norte en Línea - Sergio "Oveja" Hernández, En Diálogo con Longobardi

Sergio "Oveja" Hernández, En Diálogo con Longobardi

Sergio "Oveja" Hernández, En Diálogo con Longobardi Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español
30 Sep
2019

“Lograr los tres estadios, querido, respetado y admirado por propios y extraños, por compañeros y rivales, solamente lo logra un tipo diferente como Ginóbili”.

Sergio Hernández, el DT del seleccionado argentino subcampeón de basquetbol, En Diálogo con Longobardi. Tambien fue medalla de bronce en Beijing y en su carrera llevó a lo más alto a clubes argentinos de básquet como Estudiantes de Olavarría, Boca Juniors y Peñarol de Mar del Plata. Pronto fue convocado para ser el entrenador del seleccionado nacional. El éxito del seleccionado, Scola, Ginobili, Popovich y hasta por qué cree que Maradona está por encima de Messi.


Acerca de qué significa estar en la historia grande del deporte argentino:
“Me imagino que la mayoría de los protagonistas les pasa lo mismo: que cuando estás en la vorágine no tomas conciencia, porque ni siquiera es buscado eso. Es medio raro el deporte, vos hacés algo que trasciende −a veces por malos resultados, incluso muchas veces por buenos en este caso−, sin buscar lograr eso. A veces el objetivo que vos buscás es totalmente diferente, debe haber muchas actividades en las que vos buscás ponerte en escena o que te las reconozcan. El deporte es como que vos lo haces porque si jugaras sin gente, sin prensa, lo harías igual. Si esto no tuviera trascendencia nosotros hubiéramos hecho lo mismo y estaríamos igual de felices, pero la vez esto te da la recompensa del halago, del afecto, de la admiración, que ya después te parece incluso absolutamente desmedida. No me quiero imaginar a Messi, a Ginóbili, prefiero ni imaginármelo.”


Sobre qué significa el éxito para él:
“El éxito en el deporte es lo mismo que el éxito en cualquier emprendimiento en la vida y es un lugar que me ha tocado ganar muchas veces cosas, y le pongo comillas a esto, porque si no parece como que uno está hablando desde una excusa: <reconózcanme que no me tocó ganar pero el éxito es otras cosas>. No. Yo lo digo también incluso desde muchos momentos que me ha tocado ganar en competencias de equipos de clubes más que de selección: el éxito está en lograr un objetivo que incluso mucha gente no tiene ni idea de cuál es el objetivo, pero vos si tenés que tener noción de lo que es. Esta cosa de alcanzar la mejor versión de vos mismo, que parece del libro de autoayuda es gran una realidad. Porque uno está cansado también, yo entiendo la gente que dice <Dale flaco, no me versees más, acá hay que ganar>. Sí, el tema es ganar qué, a quién le ganas, cuándo te sentís que fuiste, que lograste algo, ¿solamente cuando le ganaste al otro? Y, es muy difícil. Hay gente que no se sentiría exitosa nunca en la vida. Porque incluso muchos entrenadores jóvenes de Argentina me dicen que quisieran ser como yo por el éxito. Yo digo: <Bueno, yo soy exitoso, sí. Comparado con Popovich, el entrenador de los Spurs, ¿soy exitoso? No. Y bueno, siempre tenés uno por arriba tuyo. Los Juegos Olímpicos, por ejemplo, te enseñan eso. Yo fui de grande a un Juego Olímpico, siempre dentro del deporte colectivo, y me di cuenta y marque a fuego mucho más esta noción de que el éxito estaba en otro lado, viendo atletas que lo mejor corrían 150 corredores y el atleta que salía 80 festejaba y decir <wow, ¿qué está festejando?. No le interesa.”


Acerca de la dimensión del básquet en Argentina:
“La podemos dividir en dos: el interior del país y Buenos Aires. El básquetbol es un fenómeno tremendo, porque muchas veces muchas provincias encuentran en el básquet lo que no van a encontrar nunca en el fútbol. No es por comparar deporte con deporte sino porque no tienen la posibilidad, la estructura o la infraestructura, las condiciones, para poner un equipo de fútbol en el primer plano nacional. Entonces encuentran en el básquet una manera de meterse en el plano nacional deportivo internacional, muchas veces trascender a través de un deporte de conjunto y pone a la ciudad o a su provincia en la tapa de los diarios del país, como ha pasado con muchos equipos: Estudiantes de Olavarría, Olimpia de Venado Tuerto fue campeón incluso Sudamericano, a GEPU de San Luis, Independiente de Pico. Fueron todos campeones en algún momento. Estás en la tapa de Olé y ponés un espectáculo de primer nivel nacional, insisto muchas veces internacional, en tu ciudad todos los fines de semana. Entonces en el interior es un fenómeno y Buenos Aires, que tiene mucha cultura basquetbolística, mucha más de lo que la gente cree acá, porque tiene mucha historia el básquetbol porteño, pero de tanta oferta de espectáculos, tanta oferta de cosas y el fútbol es tan fuerte qué es muy difícil imponer otro deporte.”


Acerca de la semifinal contra Francia:
“Increíble. No sé si increíble, porque cuando estás haciendo lo que estás haciendo, vos siempre tenés la ilusión de poder llegar. Y tampoco me detendría demasiado en Francia, sino en la etapa. Ese partido que te catapulta a la final del mundo, cuando en realidad hay que decirlo: este equipo de Argentina, por una cuestión de renovación profunda que se vino después de la Generación Dorada, se veía que podía que tenía potencial, que podía hacer un mundial interesante. Pero nadie, ni nosotros, pensábamos en la final del mundo. Y de pronto, cuando terminas el partido, fue un momento de éxtasis pero también un momento de wow. Yo me quedo con un mensaje que me manda a mi hijo y me pone: ¿qué hacés en la final del mundo? Y lo cuento porque era eso: ¿qué haces en la final del mundo, qué hacemos en la final del mundo?”


Sobre la final del Mundial contra España:
“Yo no necesité más de 15 minutos, es ese momento que uno va al vestuario y está el silencio y estás triste y dolido. Porque además no es que sólo nos ganan: no tuvimos ni chance de ganar ese partido. Y el ego es… Vos en ese momento te sentís dominado y ahí ya no pensás ni en la Argentina, no pensás en nada: pensás en vos. Porque hay bastante hipocresía veces al respecto, como que los individuos y el equipo… Por más que vos trabajes en equipo, la primera sensación en mi caso es que el entrenador contrario me dominó. En el caso de los jugadores pasa lo mismo. No es solamente la tristeza de la derrota, sino es ese ego hecho añicos. Pero en los 15 o 20 minutos que obligatoriamente tengo que ir a zona mixta, a la prensa, yo ya tenía plena conciencia de lo que dije: que hemos ganado la plata y no que hemos perdido el oro. España nos dominó, es mejor que nosotros: no sólo fue mejor que nosotros ese partido, sino que es mejor que nosotros, como otros equipos eran potencialmente mejores que nosotros y no lo supieron aprovechar. Bueno, es un problema de ellos, Serbia difícilmente diga Argentina es mejor que nosotros, nosotros fuimos mejores que Serbia. En ese partido fuimos mucho mejores que Francia, no somos mejores que ellos.”


Por qué dijo que fue el mejor equipo que le tocó dirigir en tu vida:
“Por lo que uno entiende como equipo y esto tiene que ver con el éxito. Nosotros tocamos el techo. Siempre uno qué busca: la excelencia. Buscamos la excelencia, estamos permanentemente. Para nosotros no es solamente una cancha de básquet, es nuestro living. Para nosotros no es lo mismo la esquina de la cancha que estás viendo ahí que la que estoy viendo yo, porque si un jugador que está parado en esa esquina está parado medio metro más acá, a nosotros nos arruina todo. Es la diferencia entre ganar o perder. Entonces buscás la excelencia todo el tiempo y no siempre la conseguís. La excelencia dicen que no se encuentra pero nosotros estuvimos ahí, tocamos el techo, y eso hace sentir que fue el mejor equipo.”


Sobre Luis Scola, lo que representa y su augurio cumplido de llegar a semifinales:
“El líder increíble, es el capitán de la selección argentina desde 2007 y es nuestro farol. A veces el capitán de los equipos no está vinculado al liderazgo. En este caso definitivamente sí. Yo creo que muchas cosas que logró la selección argentina en los últimos años no las hubiese logrado sino estaba Luis. Por ejemplo fue un visionario: el vio la final del mundo un año antes. Nosotros estábamos jugando en la parte clasificatoria, recordemos que de los jugadores aquellos que consiguieron la medalla de Oro en 2004, la famosa Generación Dorada, queda sólo él. Y en Río 2016 se retiran Ginóbili, Nocioni y Delfino. Por lo tanto parecía que había un agujero negro del cual nunca más íbamos a poder salir. Y aparece una nueva camada, como siempre como en todas las cosas, pero sin experiencia, con jugadores demasiado jóvenes, jugadores que no habían triunfado en ninguna liga profesional todavía. Y cuando jugamos contra Puerto Rico en Formosa, que era una eliminatoria para ver si íbamos al Mundial de China o no, terminó el partido y él me dice −me llama aparte en la intimidad−: <tenemos que empezar a hablar de semifinales del mundo>. Le digo:<¿te parece, Luis?>. Porque no es como el fútbol o el básquet, nosotros no somos una potencia mundial basquetbolística como el fútbol, el hockey sobre césped. De hecho somos cuartos en el mundo de los Estados Unidos, España y no sé si se metió Australia. Además este fue un mundial que por primera vez se juega cómo se jugó, con 32 equipos, 8 ciudades diferentes, 4 zonas y además es la primera vez que el mundial es el único trampolín el juego olímpico: del mundial salen los dos equipos que van a ir al juego olímpico y había dos plazas para América. Una era fija que era Estados Unidos, había que ir en busca de la segunda plaza. Entonces me dice: <si nosotros queremos, además de hacer un buen mundial, ir a los Juegos Olímpicos tenemos que pensar en semifinales, porque sino no vamos a llegar, algún otro se nos va a meter si quedamos fuera en cuartos. Y tenemos que empezar a mentalizar el equipo en eso>. Y la verdad yo lo seguí en eso, porque yo no la veía como él y él es así. Y además te digo esto porque todo el mundo sabe lo otro, que él por ejemplo juega muchos años en Europa, juega muchos años en la NBA y después termina jugando en China, una liga de menor nivel pero armada como la NBA: estadios increíbles, 20 mil personas en la cancha, los mejores hoteles, los mejores vuelos, los mejores traslados, etcétera. Él terminó jugando ahí y la liga de China es mucho más corta, entonces llega mucho antes a Argentina y se mete en un campo que tiene en Castelli, donde se hizo media cancha de básquet, se metió 14 semanas ahí con un personal trainer, con un entrenador de basquetbol y un entrenador físico y su plan nutricional que él sigue al pie de la letra y 6 de la mañana todos los días arrancaba durante 14 semanas, sin wi-fi, sin nada.”


Por qué Ginóbili fue Ginóbili:
“El tipo es un diferente, son esas cosas que alguna vez Paenza decía: si él hubiese sido ingeniero nuclear, hubiese sido Premio Nobel; si hubiese sido un músico, hubiese sido súper destacado. Es de esos tipos diferentes. Él se enoja cuando decís esto, no es que se enoje pero seguramente si me escucha Manu va a decir: <siempre exagerando>. Pero sí, es diferente, tiene una inteligencia superior, es buena gente, es hiper competitivo. Es uno de los tipos que yo he visto sufrir más en una derrota, a la vez que la acepta a la derrota. Y eso lo pone más peligroso todavía, porque no hay nadie más peligroso que el que juega algo sabiendo y aceptando que la derrota es parte del juego. Se ponen súper ganadores esos tipos, es como que alguien pelee y no tiene miedo a morir. ¿Cómo peleas contra un tipo de esos? Es imposible, porque todos tenemos miedo de morir o de matar. En cambio Manu competía para ver quién era mejor, te desafiaba permanentemente y después todas las cosas que debe tener un deporte, esto de los hábitos de alto rendimiento es el número uno también.”


Su encuentro con Greg Popovich y por qué el técnico de los Spurs lloró hablando de Manu Ginóbili:
“Cuando Manu hablaba, no volaba una mosca. Una vez yo me pongo hablar con el entrenador de él en la NBA, con Popovich, que es un americano serbio, una mezcla fuerte un tipo duro de verdad. Me lo encuentro en el 2016, antes de ir a Río, en Las Vegas. Fuimos a entrenar con la selección de Estados Unidos, no reciben a nosotros otros 10 días y entrenamos ahí. Y en un hotel de esos feos que tiene Las Vegas, estábamos una noche charlando y aparece él. Se sienta al lado mío y me dice: <no saben lo que trabajé para volver a fichar a Manu>, porque ya Manu con 38 años para hacer un contrato de tres años tuvo que trabajar. Entonces yo le cuento: <Mira qué buena relación han hecho, qué linda relación, Manu nunca tiró un piropo nadie gratuitamente y cuando habla de vos se le llenan los ojos de lágrimas, le brillan los ojos>, le digo a Popovich. y yo hablándole de esto y él estaba… Yo pensé que estaba pensando y en un momento me paró y me dice que no hable más. Y estaba llorando el tipo, llorando de sentir, llorando porque yo le estaba hablando de Manu Ginóbili. Manu genera eso, es un tipo capaz de hacerse querer profundamente, de ser querido y ser respetado y ser admirado. Lograr los tres estadios, querido, respetado y admirado por propios y extraños, por compañeros y rivales solamente un tipo diferente como él.”


La pregunta del entrevistado anterior, Beatriz Sarlo: ¿quién fue mejor, Maradona o Messi?
“Yo soy clase 63, a mí me decís Maradona y se me pone la piel de gallina. Y a Leo lo veo más como un hijo, como un hermano menor. Lo que pasa que a mí no me gusta no jugarme, es muy difícil no jugarte, entonces creo que lo hizo Maradona no lo va a superar nadie. Mejor dicho, lo que nosotros entendemos por fútbol está más vinculado a Maradona que a Messi y los números que tiene Messi creo que no los va a repetir ningún jugador en la historia del fútbol: estamos hablando de un monstruo. Pero Diego es como nuestro hermano a la edad que tengo yo, como parte de la familia. Así que si tengo que elegir uno voy a elegir a Diego.”

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