Norte en Línea - Ricardo Siri o simplemente Liniers, En Diálogo con Longobardi

Ricardo Siri o simplemente Liniers, En Diálogo con Longobardi

Ricardo Siri o simplemente Liniers, En Diálogo con Longobardi Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español
09 Jun
2019

“El dibujante hace lo que tiene que hacer y después somos medio inútiles para funcionar en el mundo comercial, entonces hay muchos esfuerzos que terminan en pequeñas tragedias”.

Firma sus trabajos con su segundo nombre, Liniers, que evoca a su tatarabuelo virrey. Ricardo Siri es uno de los historietistas argentinos más reconocidos en el mundo, su tira Macanudo se traduce en idiomas como el checo y el vietnamita, entre otros más de 30 idiomas y, además de publicar en La Nación a diario, ya fue cinco veces el autor de la tapa de la revista The New Yorker.


Sobre qué es para él un historietista:
“Un historietista es honesto, hace lo que hace porque lo tiene que hacer: nadie se sienta dibujar historietas diciendo <me voy a llenar de guita> o <vienen las chicas>. Es medio como el poeta, nadie publica un libro de poesía pensando cómo vender millones. El dibujante hace lo que tiene que hacer y después somos medio inútiles para funcionar en el mundo comercial, entonces hay muchos esfuerzos que terminan en pequeñas tragedias. Mi trabajo no es dibujar bien, mi trabajo es hacer que el dibujito ese bien o mal tenga una especie de vida. A mí viene mucha gente me dice <me encanta Mafalda, porque Mafalda es una chiquita de ocho años y dice unas cosas tan geniales>. Y vos decís Mafalda no es una chiquita de 8 años, es un señor de 40 y pico que se estaba quedando pelado, pero está tan bien hecha Mafalda que se separa de Quino y sigue por su lado.”


¿Qué consejo le daría a un artista?
“Que se case con un abogado, pero que no se divorcie porque se queda con los derechos”.


Como nació su emblemática tira Macanudo y logró publicarse en más de 30 países e idiomas:
“Macanudo empezó en 2002, yo estaba haciendo Bonjour en Página 12 una vez por semana y me quedaba mucha tinta en el tintero. Y Maitena, que le gustaba Bonjour, insistió mucho en llevarme a La Nación. Le dije que fui varias veces a La Nación y después terminé en la calle de nuevo y a nadie le interesaba lo que muestro y me dice <yo te voy a llevar>. Y desde el portero hasta el dueño del diario me llevó Maitena diciendo <este es un genio, lo tienen que publicar>. Íbamos subiendo de pisos y eventualmente, creo que sin entender muy bien siendo que era una historieta rara, dijeron <bueno, que empiece. Si Maitena dice algo, será>. ¿Qué título le pongo? Yo no me quería casar con un personaje, no quería que sean los pingüinos porque a los tres años iba a ver a los pingüinos… Entonces le puse Macanudo, porque pensé que era la palabra como más feliz y optimista de ese momento. En 2002 el diario era una bola negra que te llegaba a la mañana y qué leías, era durísimo de leer, pero también es verdad que la vida de cada uno de nosotros no es eso, porque vos veías <todos vamos a morir> y no es eso. Yo estaba con mi novia, Messi estaba jugando al fútbol, Darín hacia películas, pensé que era lindo que el diario casi por contrato tuviera así que publicar todos los días una palabra como Macanudo al final. Macanudo es una cosa buena onda que yo siento que estoy llevando el macanudismo el mundo, porque ahora se publica en otros idiomas y conseguí defender Macanudo en todos lados. Publican en checo, en coreano, en italiano, en inglés, estoy descubriendo que Macanudo no es mala palabra en casi ningún lugar salvo en México que tiene una connotación como masculina. Se publica también en El País y la contrató un sindicato americano que se llama King Features, que es como un pool de artistas y ahora distribuyen ellos Macanudo y yo puedo dibujar y no tener que estar pensando.”


¿Por qué la tira no es un solo personaje?
“Macanudo no tiene un personaje central, son como personajes, como experimentos que hago y me gustan diferentes tipos de humor. Entonces un día eso realista y un humor clásico otro
En todos los países dicen que quiere decir Macanudo, toda esa gente está confundida: no es muy común ni me lo esperaba. Mi fantasía era llegar a Montevideo, por ahí Santiago de Chile si iba a pensar en grande. Yo tenía ese techo y una vez que pasé ese techo lo disfruto mucho y agradezco mucho.”


Como el personaje Enriqueta se transformó en el símbolo del #NiUnaMenos y qué significa para él: 
“Enriqueta se volvió un símbolo por la marcha Ni Una Menos. Me pidieron un dibujito y pensé en los lectores. Es el dibujo más raro de mi carrera, seguramente fue el que repercutió más, tuvo mucha visualización. Lo que los dibujantes pensamos muchas veces es qué es lo que queremos, pero este dibujo cada vez que lo veo es más una cachetada, no algo que me pone contento. Enriqueta tiene un osito en la historieta y yo quería que contraste lo violento de la marcha, de que tengamos que hacer una marcha con esto, con un personaje que siempre lo vemos en un contexto mucho más amable y que todas esas chicas que mueren por femicidio fueron Enriqueta: eran niñitas. Es un dibujo que me da cierto orgullo haber hecho pero que no disfruto nunca cuando me aparece. Tengo tres hijas y estoy preocupado de que me salga esa anti lotería, una persona que alguien que dijo que quería, alguien quiere matarla.”


Su llegada a la tapa de The New Yorker:
“Tengo una pareja de héroes. Mi imaginario de los 80 era una revista que se llamaba Raw, era la primera que hacía algo más allá de ser chistes y aventuras. Spiegelman se hizo famoso publicando las memorias de su padre y de su madre, que los dos sobrevivieron a Auschwitz, y él cuenta toda esa historia en formato de historietas un libro que se llama Maus y es toda la historia de sus padres como sobrevivientes de Auschwitz. Su mujer, Françoise, termina siendo la editora del New Yorker, es la que hace las tapas hace 20 años. Por otro lado Françoise tiene una editorial que se llama Toon Books que hace novelas gráficas infantiles y yo entré por esa puerta: quería hacer un libro con Enriqueta ella y yo Macanudo en francés, y ahí me enganchó. Tengo una reunión con ella para hablar del libro que iba a ser para su editorial y en un momento ella me dice: <¿por qué no haces unos bocetos de tapa para la revista?>. Y yo pensé ¿qué revista? Todos esos pensamientos me están sucediendo sentado en The New Yorker. Dije ah, la revista… ¡Esta revista! Ahí me pedía bocetos y mi cabeza estaba como detonando todo al mismo tiempo, pero para afuera le dije <sure, no problema>. Y les gustó algún boceto y después cada tanto se entusiasman y me publican una. Es lindo que pase eso, cinco tapas. Cada tanto mando bocetos: mandás 50 bocetos y te agarra una, y da mucho placer hacer cualquier dibujito y escribir arriba The New Yorker y queda buenísimo.“

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