Norte en Línea - María Kodama, En Diálogo con Longobardi

María Kodama, En Diálogo con Longobardi

María Kodama, En Diálogo con Longobardi Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español con el uso de este material
03 Feb
2020

“El lenguaje inclusivo me parece una cosa absurda”.

María Kodama, la mujer que enamoró a Jorge Luis Borges y creó la Fundación que lleva su nombre para que su obra continúe vigente, En Diálogo con Longobardi. Ganadora de numerosas distinciones internacionales, cuenta entre otras cosas el encuentro del escritor con Mick Jagger.


La diversión que los unía y el viaje en globo por el Napa Valley:
“La verdad es que nos divertíamos muchísimo. Él tenía un sentido del humor muy especial y a mí también me gusta divertirme. Estuvimos en globo en el Valle de Napa. Lo divertido es que yo estaba leyendo unos anuncios, y como él dice nada es por casualidad sino por causalidad, para una amiga mía que necesitaba algo. Y en esos anuncios estaba el viaje en globo. <Llamemos ya>. Y entonces llamamos y no, estaban todos tomados para un casamiento, parece que en esa época se usaba casarse en globo. Entones le dije llamemos a otro y al final encontramos. Y hay que salir muy temprano por el sol. Entonces esa noche preguntaba: ¿qué necesitaremos? ¿Será la canastilla de plástico o la de mimbre? ¿Y si no es de mimbre? Entonces no vamos, hacemos lo que quieras. Cuando llegamos el señor pensó que iba a subir yo. <No, no>, le dice, <yo voy a subir también>. Empezó una discusión y yo dije: <Mire: cuando el señor quiere subir, va a subir. Vamos a seguir así hasta las 5 de la tarde y hay que salir a las 5 de la mañana. Entonces: yo le firmo un papel diciendo que usted toda la seguridad que quiere para mí se la pone a él y yo le firmo que yo quiero eso. Y subamos, sino vamos a seguir acá hasta pasado mañana>. Así que bueno, le encantó. Y es muy extraño eso, fue especialísimo.”

La relación de Kodama con la libertad:
“Borges me decía que yo era la primera prisionera de la libertad, porque yo para ser libre hasta podría dejarlo caer a él. Yo le dije: <Si usted intenta no agarrarme, atraparme, para la eternidad: en el instante que yo sienta que usted quiere atraparme, lo dejo>. No puedo, no soporto. Mejor es ser sincera y decir las cosas. Supongo que para él debe haber sido bastante complicado, pero lo entendió y salió todo magnífico. Lo que cada uno entiende por libertad es diferente. Hay quienes entienden por libertad drogarse, hay quienes entiende por libertad ser curas o monjas. Yo entiendo que si, soy libre, porque primero digo siempre lo que pienso y eso es una forma de ejercer la libertad. Después por ejemplo nunca insisto a alguien para que haga algo que yo quiero ni permito que insistan para que haga algo yo que no quiero. Mi sentido, o como yo siento la libertad, es esa. Yo desde muy chica me acuerdo. Yo adoro a Mickey Mouse (hasta el día de hoy) y entonces mis amiguitos habían hecho el Mickey Mouse Club, tendríamos cuatro o cinco años, ya más seríamos tontos. Entonces querían que yo entrara a formar parte del Mickey Mouse Club. Y la explicación de esto fue la siguiente: <No. Yo voy a apoyar todo lo que haga el Mickey Mouse Club porque yo lo amo. Pero si yo entro al Mickey Mouse Club, yo quedo con ustedes así. ¿Y qué pasa si mañana a Pluto, a Dippy? Tengo que salir y soy una traidora. Así que ustedes saben que yo apoyo todo porque lo amo. Pero puedo amar a Pluto, a Dippy, a Mickey Mouse de nuevo, lo que sea>.”

¿Qué le diría a la gente que sugiere que Borges es difícil?
“Que sienta. Yo creo que lo fundamental es sentir. Y te cuento mi experiencia, porque realmente fue increíble. Yo tendría ocho años, nueve. Cayó en mis manos un libro, en mi casa, que era de Borges. Yo no sabía quién era Borges a esa edad. Y empiezo a leer ‘Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche’. Las Ruinas Circulares. Y yo digo: ¿pero qué es esto? El ritmo que tenía eso, todas esas imágenes que yo no entendía intelectualmente nada, como podrás darte cuenta es un cuento muy complejo. Pero yo sentí eso, sentí una atracción tan grande que si saliera una ley que dijera que hay que quemar toda la obra de los autores salvo una pieza, de toda la obra de Borges es la única que salvo. Muchos años después, hará dos años o tres, me dieron para que yo hiciera el prólogo que se iba a presentar en el Salón del Libro en París, una entrevista muy interesante que Victoria Ocampo le había hecho a Borges describiéndole fotografías. Están las fotos, ella le describe y él le dice qué sucedió allí. Allí leo que Borges le describe el lugar donde había escrito Las Ruinas Circulares: <Es el lugar donde yo en una semana escribí Las Ruinas Circulares. Durante esa semana, yo iba a la Biblioteca Miguel Cané, comía con mis amigos y luego caminaba. Pero lo único que quería era volver ahí, porque nunca −ni antes ni después− pude escribir algo con la intensidad con que yo escribí ese cuento>. Esa intensidad es lo que yo sentí, si yo intelectualmente no entendí nada, tenía ocho años. Yo cuando vienen les digo: hay que sentir. Eso es lo mismo que cuando uno conoce a alguien: uno siente si puede ser amigo, si mejor no tratarlo, si uno puede enamorarse. Es sentir. Y, si no, espere y puede ser que madure y sienta dentro de un año o dos.”


Su opinión sobre el famoso cuento de Borges “El Aleph” y la palabra Aleph:
“El Aleph es la primera letra del alfabeto griego. Y el Aleph para Borges, como él lo emplea en su cuento, es lo que puede contener el universo. Y es muy divertido porque ese cuento a él se le ocurrió mirando un caleidoscopio que le había dado creo que una amiga de él. Y mirando eso vio todas esas figuras que van cambiando. Entonces se le ocurrió que quizá en el mundo, con todos los sucesos y las cosas, era algo semejante a eso. Y ahí entonces parte para escribir ese cuento. Es muy divertido. Yo le decía que lo que más me gustaba de ese cuento era la descripción del Aleph, que lo demás era una tontería. Y él me decía: ¿pero por qué? Yo le decía: Borges, ¿usted quiere saber lo que yo pienso o lo que usted quiere? La descripción del Aleph es magnífica pero lo demás no.”


Acerca del interés de Borges de viajar constantemente pese a que ya estaba ciego:
“Era muy interesante. Todo el mundo le decía <no, porque usted no puede ver, es peligroso>. Entonces él tenía que dar conferencias y tenía que viajar. Entonces me di cuenta de que, por ejemplo, en los lugares que él conocía era como mi guía, tenía una memoria increíble. Y siempre me decía: <vamos a dejar dos días para visitar a nuestros amigos>. Nuestros amigos eran los cuadros que él había visto cuando tenía 20 años y que le gustaban. Entonces cuando yo me di cuenta de eso los lugares que él no conocía, yo usaba viendo la memoria que él tenía respecto a los cuadros, las imágenes de los cuadros para describirle cómo era más o menos el lugar en el que estábamos. Ha sido una relación maravillosa, una mezcla de literatura, de pintura.”

Su reacción frente a la propuesta de casamiento de Borges
“Yo no quería casarme, yo no creo en el matrimonio. Entonces era mu divertido porque él quería convencerme. <Mire que lindo queda su apellido: María Kodama de Borges>. Le digo: <Yo no soy de nadie, ¿qué me está diciendo?>. <Un psicoanalista diría que tengo neurosis de destino, porque muchos años antes de que usted naciera yo estaba enamorado de la hija de José Ingenieros, que era bailarina, y en un cocktail me acerco a ella y le digo: Caramba, usted es la hija de José Ingenieros. Y ella, con el mismo tono de su voz me dijo: Yo no soy hija de nadie, ¿qué me está diciendo?>. Y le digo: <No es cuestión de psicoanalista, a usted le gusta una mujer fuerte, de carácter, eso es todo. No es cuestión de psicoanálisis>. Y así fue muy divertido. Él fue terrible, me lo pidió a través de Franco María Ricci, que fue amigo de él, que tenía esa magnífica revista. Pero, ¿por qué? Un día me dijo: <Prometame que antes de morirme usted se casa conmigo, porque así puedo partir feliz>. Entonces yo le digo: <Yo le prometo que si muero antes que usted nadie sabe. Si muero antes que usted, me caso con usted para que viva tranquilo y feliz. Feliz no, como quiera vivir, Borges>. Entonces después, cuando él me pedía, yo pensaba que era como firmar su sentencia de muerte, porque como le había dicho eso, era terrible. Hasta que Franco María Ricci, que fue bueno después y declaró todo eso cuando acá me armaban todos los escándalos que por poco lo había llevado raptado, un disparate total, me dijo: <María, vos estás loca. Él lo único que quiere es eso y se va a morir. No tiene nada que ver que vos le hayas dicho eso antes, entendelo. Vos has estado toda tu vida con él, es un disparate, por favor. Él me ha pedido que te convenza>. Entonces después de eso hicimos un poder porque en ese momento no había casamiento válido acá en Argentina. Él sabia que se iba a morir cuando se fue de acá, cuando nos fuimos.”


Sobre el amor entre Borges y ella:
“Por suerte no sentí el hambre del corazón, fue el amor correspondido, maravilloso, fui muy feliz. Y sino no estaría yo, dediqué toda mi vida. Él partió hace más de 30 años y sigo con él.”

Acerca del lenguaje inclusivo:
“La verdad que me parece una cosa absurda. Yo pienso que es mejor decir en masculino, en femenino y no eso que deforma la lengua. Como dicen ahora… todes. No, me parece absurdo. Me parece que el punto de vista de una oración, de una cosa que esté componiendo, no puede usar eso. Pero el lenguaje inclusivo me parece que es una moda. Yo nunca sentí eso, quizás porque mi padre me educó de otra manera. No digo que no hay hombres que son espantosos, no lo niego. Quiero decir que mi relación siempre ha sido muy buena y si hago una cuenta tengo más amigos hombres que mujeres. Quizás por mi manera de ser, también, no lo sé. Nunca sentí al hombre como algo que me domina o que yo estoy inferior.”

El día que Mick Jagger se arrodilló ante Borges:
“Fue muy divertido. Yo soy miope. Estábamos esperando para que vinieran a buscarnos para cenar, en el hotel, y de pronto (yo soy miope, de modo que no me di cuenta), lo veo a Mick Jagger agarrándole la mano a Borges y diciéndole: <Maestro, yo he leído toda su obra, yo lo admiro>. Y Borges le dice: <¿Usted quién es, señor? Yo no veo>. Mick Jagger. <Ah, le dice Borges, uno de los Rolling Stones>. Mick Jagger casi se desmaya. <Pero maestro, ¿usted conoce mi obra?>. Sí, le dice, gracias a María. Y le digo algo: en mis cumpleaños, siempre hago que en lugar del Happy Birthday que me parece absurdo, que toquen The Wall>. Mick Jagger estaba al borde del desmayo, fascinado. Hay una película, Performance, donde aparece Mick Jagger leyendo a Borges con un retrato atrás de él, así que no era una invención que hacía en el momento, era la verdad.”

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