En Diálogo con Longobardi, la psicóloga Pilar Sordo

En Diálogo con Longobardi, la psicóloga Pilar Sordo Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español
22 Jul
2019

“Los millennials se van a conectar con el deber a lo largo de los años, así como nosotros hicimos el trabajo al revés, de partir con el deber y conectarnos con el placer con los años”.

Pilar Sordo se autodefine como “una peregrina de América latina”, aunque su currículo dice que es psicóloga clínica. “Lo que hago es escuchar a miles y terminan siendo los libros y luego las conferencias”, explica la escritora best seller, en una entrevista con Marcelo Longobardi por CNN En Español. El daño que hace el pensamiento binario, la alegría versus la felicidad, el miedo a los hijos, la libertad posible: algunos de los temas de esta emisión de En Diálogo con Longobardi.


Sobre el pensamiento binario:
“El pensamiento binario nos ha hecho mucho daño. Dice la gente sabia que investigó que la sabiduría están los puntos medios, no está en los polos. Y creo que el sistema binario ha sido súper útil a los sistemas políticos porque siempre hay un enemigo al frente, porque siempre la buena soy yo y el malo es el otro. Y creo que hay entrar a revisar los temas que nos pasan hoy desde una mirada intermedia, que no es calificada de tibia, porque es muy difícil llegar a tener esa mirada intermedia. Creo que de alguna manera implica un proceso de razonamiento que tiene que ver con sacar lo mejor de ambos polos y desde ahí configurar una visión.”


Acerca de la familia y la crianza de los hijos:
“Las personas que mandan o que toman las decisiones son los adultos. Y yo puedo llegar a ciertos consensos con mis hijos pero no cuando no hay hábitos formados. Cuando yo estoy formando hábitos tengo que ser absolutamente clara, con límites muy claros. De hecho el estudio de “No quiero crecer” dice que para educar bien a un hijo se requiere de cinco cosas diarias, que hay que meter en la licuadora, que son la ternura, la firmeza, la fuerza de voluntad, la paciencia y el sentido del humor. Y a eso yo lo hubiera agregado creatividad. Esos elementos son claves en la formación de hábitos. Mientras estoy formando hábitos no puedo preguntar cosas a los niños. Ese es uno de los problemas de los papás y las mamás, porque queremos que nuestros hijos nos amen profundamente y que sean felices en un sentido que es súper reduccionista y qué tiene que ver con algo que elaboró el marketing y que nos convenció de que felicidad y alegría eran lo mismo.”


Sobre el miedo a los hijos y cómo afecta el miedo en general:
“No es un miedo a los hijos como generación o institución: es miedo a la reprobación, a la sanción, a escuchar lo que yo le dije a mis padres a los 15: que eran insoportables y que todos los papás de mis amigos eran increíbles menos ellos. Eso yo no lo quiero volver a escuchar y hacemos todo lo posible para no repetir esa conducta. Y al final nos terminamos dando cuenta que la educación de nuestros padres no fue tan mala en un montón de cosas, que evidentemente tuvo fallas porque hicieron lo que pudieron con la historia que tenían, pero que claramente tiene que ver con este miedo a que me desaprueben, a que me sancionan, a que me manden. Eso es clave. Crecimos atravesados por el miedo. Y eso nos hace inconsistentes: lo que decimos no es lo que hacemos, prometemos cosas y no las cumplimos, decimos que no y a los pocos minutos estamos cambiando la orden, y decimos <bueno, en verdad no es tan terrible>. Entonces somos súper poco creíbles en términos reales, no hay una sensación de credibilidad desde el niño o de la niña para mirar a los adultos y decir <sí, yo respeto eso>. Hay una situación ahí difícil, no es fácil ser niño hoy además.”


Acerca de la diferencia entre alegría y felicidad:
“Son palabras que no tienen nada que ver, están pegadas con cemento. De hecho la alegría es una emoción placentera, transitoria, momentánea. Y la felicidad es un estado eterno que tiene que ver con la paz, con el silencio, con la quietud, con la armonía y ese estado se desea todos los días. Yo puedo ser feliz y estar triste, puedo ser feliz y estar viviendo un duelo. De hecho muchas veces en la vida uno transita por este estado de paz que está trabajando y al mismo tiempo con sinfín de problemas.”


Sobre por qué el aburrimiento en los chicos es fundamental para la creatividad:
“Es importante que los niños se aburran porque el aburrimiento es la madre de la creatividad, pero no desde la modernidad sino desde el aburrimiento que genere capacidad de creación. Hoy día el aburrimiento lleva generalmente al sobreuso tecnológico, entonces no es que se genera un espacio de creación ahí, sino que desde el aburrimiento que tenía nuestra generación donde teníamos que inventar juegos, donde con un papel y un lápiz generábamos una empresa dentro de la casa: De una u otra forma hay que volver a ciertos estados de incomodidad y de percepción en la educación. Creo que por hacer la educación muy cómoda, muy facilista, hemos ido perdiendo cosas. Nuestra generación creció con un concepto que me parece que es maravilloso: todo era imperfecto, como las tortas de cumpleaños. La adrenalina que nuestra generación sentía cuando íbamos a revelar un rollo de foto, donde la taquicardia nos inundaba porque nos moríamos de miedo de que el tipo de la tienda nos dijera que el rollo estaba velado. Esta generación no tiene idea, nunca conocieron los servicios técnicos y eso parece una tontera, una cosa muy frívola, pero tiene que ver con profundos conceptos que a esta generación le ha costado mucho incorporar, como el de reparación por ejemplo. Y por lo tanto desde ahí el tema del perdón, porque no sirve para nada. Entonces no está la sensación de que algo malo se puede arreglar con esfuerzo, con voluntad, con recursos no es lo mismo, sino que hay que tirarlo. Y eso se transfiere o se traslada los vínculos y un montón de otras cosas que creo que nosotros tenemos la responsabilidad como adultos de seguir mostrando.”


Acerca de la culpa y el culto al sufrimiento de los +50 y los millennials:
“Nosotros estamos atravesados por la culpa, pero esto viene de los antepasados. Es un tema de la colonización del circuito judeocristiano. Todo ese circuito de que sólo se aprende sufriendo en la vida nos hizo mucho daño. Entonces nos sentimos culpables de muchas cosas. Lamentablemente nosotros nos estamos acostumbrando. por esta cultura del deber ser y de todo el estricto, a descansar sólo cuando estamos enfermos: no sabemos descansar: descansa pero deberías estar haciendo tal. El ocio es un elemento que tiene culpa, que tiene castigo, y de ahí la culpa del montón de otras cosas. Es de esta postura del sufrimiento y del rigor y del deber ser que en base a eso crecieron los millennials. Los millennials son una generación que no nace de un repollo: nació de una generación como la nuestra, que se conectó con el placer con los años. Nosotros partimos haciendo lo que debíamos ser y ellos están partiendo siendo lo que quieren hacer. Ahora: lamento comunicar a los millennials que se van a conectar con el deber a lo largo de los años, así como nosotros hicimos el trabajo al revés de partir con el deber y conectarnos con el placer con los años. Ellos tienen que hacer el camino inverso y lo van a tener que hacer igual, les guste o no van a tener que encontrarse con el deber ser en algún momento sin duda.”


Sobre la felicidad como decisión:
“Entendiendo que la felicidad es un estado de paz, de tranquilidad y de armonía, y que no tiene que ver ni con la alegría ni con tener metas a largo plazo y decir yo voy a ser feliz cuando pague las deudas, ni con resolver conflictos para atrás, sino con un estado de paz, de conexión con el presente. Eso es una decisión, como yo enfrento cada día con mis luces y mis oscuridades tiene que llevar a ser una decisión consciente de cómo quiero enfrentar el día y desde qué actitud voy a enfrentar ese día. Y eso es lo que me entrega ese estado de paz, independientemente de los movimientos que yo tenga alrededor y que me remezan con conclusiones o tensiones y estrés. No hemos sido educados emocionalmente, más aún: somos analfabetos emocionalmente. Pero para tomar esa decisión ojalá uno aprendiera a expresar lo que uno siente en forma permanente y fuéramos capaces de, al final del día, tener súper claro qué nos produjo rabia, tristeza, miedo y alegría.”


Qué se necesita para decidir ser feliz y por qué uno de los desafíos que enfrenta América Latina es la falta de fuerza de voluntad:
“Para decidir ser feliz necesito tener otras habilidades. Ser agradecido es el primer elemento. El segundo es centrarse, que es un ejercicio cognitivo: aprender a centrarse en lo que uno tiene y no en lo que a uno le falta. Para hacer ese ejercicio, se requiere fuerza de voluntad, que es el tercer elemento y es el más débil del mundo hispano. América latina falla porque no tenemos fuerza de voluntad y, lo que es peor, la rabia por la gente que la tiene y eso genera muchos de los resentimientos que en América Latina existen. Hay que liquidarse al que tiene fuerza de voluntad, el tipo está enfermito, tiene un problema. El cuarto elemento es el sentido del humor para tomar esa decisión y el quinto es opcional qué es la fe, que es el tema espiritual −no religioso− que es el sentido de trascendencia”.


¿Por qué es importante escuchar al cuerpo, reírse y llorar?
“La gente no sabe dónde codifica el cuerpo la rabia, la tristeza, el miedo, la alegría y esas cuatro emociones que son como las más primarias. Tres están prohibidas, por lo menos en forma descontrolada. La alegría está prohibida, uno no se puede reír fuerte porque está considerado como mala educación: seguimos pensando que la risa abunda en la boca de los tontos. Todavía tenemos maestras y maestros que sancionan a los niños en las salas de clases porque tienen ataques de risa. El ataque de risa está en franca extinción en América latina, por lo tanto la risa tiene sanciones. A mí me ha impactado en el desarrollo profesional de 30 años la patología social que tenemos con el llanto. Llevo 20 años estudiando el llanto en América latina porque me apasiona la estupidez del ser humano de cómo hemos ido frenando y diciéndole a la gente que no llore. Y si se le muere alguien tiene que parar de llorar para que la persona descanse o ascienda o se vaya no sé dónde; que a la gente le gustaría verme contenta y cuantas frases horrorosa hay para frenar este proceso del llanto. Por lo tanto el llanto está prohibido para todos desde los 9 meses de edad más o menos. El miedo tampoco se puede porque es cobardía El llanto es debilidad la risa es inmadurez entonces la única que nos queda es la rabia, que es la emoción única socialmente aceptable por eso que andamos todos enojados, por eso que tenemos los problemas gástricos que tenemos, por eso que Argentina tiene el estándar de cáncer de colon más grande de América latina porque el tracto digestivo es el que procesa la emoción de la rabia y ahí como está sobrevendida la rabia, que es súper generosa como emoción: es la única que tiene la capacidad de proteger a las emociones que estúpidamente el sistema calificó de frágiles. La gente está enojada, pero en realidad lo que pasa es que está triste. Cuando uno ve Venezuela y ve las marchas en Venezuela ahí lo que hay es una profunda tristeza, pero la gente no puede salir a llorar en las marchas: entonces tiene que salir enojada, se viste de enojada.”

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