Norte en Línea - Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español

Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español

Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español Pimpinela, En Diálogo con Longobardi
23 Dic
2019

Joaquín y Lucía Galán: “Desde el principio Lucía defendió, yo componiendo y ella interpretando, los derechos de la mujer”.

En Diálogo con Longobardi, Pimpinela. Joaquín y Lucía Galán formaron el dúo en 1981, mezclando la música con la actuación. Los hermanos alcanzaron gran éxito con temas como “Olvídame y pega la vuelta” y “Por ese hombre”, entre otras. En 2020, el dúo volverá al Festival de Viña del Mar. Además, Lucía protagonizará el musical “Hello, ¡Dolly!”.


El consejo de Les Luthiers que marcó a Pimpinela
Joaquin: “Nos recomendaron en la sala VIP de algún aeropuerto con el que más cercanía teníamos en la con Daniel Rabinovich y entonces ahí nos dijo como admiradores, como fan de ellos, más allá de conocerlos: ¿cómo hacen para estar tantos años juntos? Y dijo hacemos terapia, porque sino nos queremos matar.”


Sobre la vinculación especial de la familia con la música:
Lucía: “En nuestra familia por supuesto que ocurrió, porque la forma que tenían nuestros padres y nuestros tíos, de sacar afuera sus emociones, sus alegrías, su desarraigo de España, sus tristezas, la forma de conectarse con ese pueblo arriba de una montaña, de apenas 30 casas, era a través de la música. Era a través de las jotas asturianas, era a través de los pasodobles, de las muñeiras. Y nosotros hemos crecido con eso, entonces tuvo mucho que ver y tiene mucho que ver porque hemos mamado de chicos esa cuestión de vivir todo a través de la música.”


Cuánto de historias reales hay en las canciones de Pimpinela:
Joaquín: “En mi caso, que soy el que compone, como cualquier autor hay mucho de autobiográfico. Me doy cuenta después de que sale una canción, a veces con mi mujer, que me dice: <esta historia me suena>, a lo mejor ocho meses después que la canción se conoce. Sí, le digo, un acto fallido. Hay mucho de autobiográfico, hay mucho de mirar −somos los dos de observar mucho−, de los pequeños detalles. Yo, como buen canceriano, soy callado pero muy observador, y eso la verdad que te sentás a componer, empiezan a aparecer imágenes. Y luego también la imagen de ella, que es un poco el sinónimo de esa mujer que a mí me interesa, esa mujer fuerte, libre, independiente, que pone los puntos sobre las íes, que frena al machismo, que busca su sitio aun jugando. Desde el principio Lucía defendió, yo componiendo y ella interpretando, los derechos de la mujer.”


Cómo desde los 80 Pimpinela defiende el rol de la mujer fuerte:
Joaquín: “En los 80 era riesgoso, en ciertos países de Latinoamérica donde el machismo estaba muy fuerte, te destacaba el agarrar a un tipo y decirle lo que tenías que decirle. Y eso creo que fue, más allá del estilo y las canciones, lo que nos fue armando un espacio paralelo a todas las modas, fuera de competencia, no por mejor ni por peor sino por distinto, que era lo que para cantar juntos teníamos como exigencia de mamá. A María Engracia un día le vamos a cantar juntos y encontramos algo que nos divierta.”


Lucía: “Éramos conscientes de que en cierta forma arriba del escenario el espacio y nuestra profesión nos permitían decir cosas que abajo por ahí en mi vida personal sí planteaba, pero en lo que veíamos en nuestro entorno no. Nosotros cuando empezamos a cantar inmediatamente de acá partimos a los dos años o al año y medio. Empezamos a viajar y empezábamos a ir a todos nuestros países latinos, incluso España, donde el machismo si hoy en día está muy presente, en esos momentos era cien veces más. Donde la mujer sí se callaba la boca, agachaba la cabeza, y quizás en mi personaje veían esa mujer que querían ser y no podían, o una imagen medio como una heroína de algo que no podían expresar en su vida personal.”


La comparación con la ópera italiana del Siglo XIX, en la que las mujeres son víctimas habitualmente:
Joaquín: “En las canciones nuestras, ella es la víctima porque ella es la que sufre el avasallamiento del hombre, por eso se defiende y se rebela ante eso. Que yo sea el más callado y termine como un hombre analizado, pidiendo disculpas (<perdóname, yo no fui>).”


Acerca de la participación de Lucía en Hello Dolly:
Lucía: “Cincuenta funciones antes de partir a la gira a Estados Unidos, del 8 de enero al 15 de marzo, con Pimpinela. Feliz porque es un personaje maravilloso esta casamentera y mis dos ídolas, Barbra Streissand y Bette Middler, que la hicieron y yo la fui a ver en Broadway a Bette Middler y la vi tres veces tres días seguidos. No tenía ni idea de que meses o un año después iba a terminar haciéndola yo, cosas de la vida. Feliz, muy entusiasmados con el elenco fantástico y la producción de Arturo Puig, una producción muy importante.”


Cuando Pimpinela brilló en un famoso escenario de Nueva York:
Joaquín: “Fue una experiencia extrasensorial lo del Radio City, porque cuando entramos era en ese momento que lo hacía solamente Julio Iglesias, en el 87/88. En esa época Lucía y yo hacíamos control mental, aquel curso de Silva, íbamos todos los fines de semana a José Mármol (en la provincia) con nuestra familia empezábamos a visualizar, con un exsacerdote, y nos relajábamos en esa parra llena de uvas en ese patio, y visualizábamos cosas de nuestra carreras, de nuestro futuro de nuestra vida, de ser positivos. Meses después, la vida y las visualizaciones y lo que sea, y el trabajo, nos lleva a actuar por primera vez en el Radio City con dos funciones llenas. Entonces fuimos a conocer el teatro, llegamos a New York una semana antes y la gente de allá nos lleva a conocer el teatro. Y cuando entramos al escenario, que éramos dos gotitas de agua porque pasaban contingentes de japoneses por atrás nuestro, y nos quedamos los dos mirando la platea vacía y parecía una película, parecía un guion. Y nos miramos, y habíamos visualizado los dos, meses atrás, que ese teatro tenía 6.000 butacas de terciopelo redondas.”

Lucía: “Tal como los vimos, porque después comentamos los dos: <¿vos cómo te lo imaginaste?>. Yo me lo imaginé así, butacas de terciopelo colorado, bajamos a los camarines y sabíamos cómo eran los camarines.”


Por qué María Engracia Cuervo Álvarez de Galán, madre de los Pimpinela, es “una gran productora”:
Joaquín: “Yo trabajaba en el Tribunal de Faltas, donde pagaban las boletas de los autos, las multas, con mi mujer de aquella época y de esta, mi compañera, y había conseguido un trabajo fenomenal que era en Marketing de una juguetería multinacional. Y, al mismo tiempo, había dejado mi grupo porque mamá, después de seis o siete años de decirme: <dejá ese grupo, cantá con tu hermana Joaquín, con las voces preciosas que tenéis>. Y yo le decía: <Mamá, no quiero cantar con mi hermana, quiero como los Beatles triunfar con mi grupo, dejame>. <Pero si lleváis ocho años y te has comprado una guitarra, no más>. El grupo se llamaba Claro de Luna y después Luna de Cristal, compañeros de El Salvador, adorables, los adoraba y los adoro. Al final un día le dije: <Mamá, si un día se me ocurre algo diferente, que nos entusiasme hacer juntos, yo te aviso>. Y un día se me ocurrió.”


Lucía: “Yo no cantaba, estudiaba teatro. Cantaba pero… Una vez faltó una chica en un grupo musical y me dijo el representante de ellos: <¿No querés reemplazar unos shows, por favor?>. E incluso Manuela Bravo también, que se le había ido una chica. Hice eso temporalmente, como diversión, pero mi objetivo era ser actriz.”


Joaquín: “Aparecí con ‘Olvídame y pega la vuelta’ compuesta. Lucía venía de su clase de teatro y empezó a improvisarla, como en las improvisaciones de las clases de teatro. Se acercó Luis, el profe de teatro de ella y nuestro director actual. Y parate acá, esto, lo otro… Y empezamos a matarnos de risa dramatizando las canciones. Fue en el 81. Finales del 81 yo ya tenía 20 canciones que iban a ser de Pimpinela. Sentí ahí y le dije: <Mamá, creo que encontré algo que nos divierte>. Entonces un día, con los años, le dijimos qué buena productora era. Ella era ama de casa, es el amor de una madre que siempre le agradeceremos la atención y el tiempo que le dedicó para descubrir cuál era nuestro sueño. Porque yo no sé si hubiera sido administrador de empresas, posiblemente economista, Lucía actriz. Creo que la insistencia de ella nos despabiló, me despabiló. Lucía de pequeña tampoco tenía esa cosa de <voy a cantar con mi hermano>. Con el tiempo le dijimos <qué buena productora que fuiste>. <¿Qué productora? Yo lo que quería era que estuvieran juntos.>”


Sobre la Argentina y su preocupación por el país, en el que fundaron el Hogar Pimpinela:
Lucia: “Principalmente una preocupación muy grande por el tema de la niñez, que cuando nosotros empezamos las giras por Latinoamérica pedíamos una tarde o un día libre para visitar un orfanato, un hogar de chicos, un hospital. De todas esas visitas hemos sacado lo peor y lo mejor y hemos hecho, a través de una iniciativa de Joaquín de por qué no armar algo nuestro, no por un tema de vanidad ni de ego sino por un tema de querer hacer algo, de poder devolver algo de lo que estábamos recibiendo que era trabajar de lo que amábamos, que eso ya es una bendición. Así que en el 96, después de interiorizarnos, estudiar, yo hacer un curso en la Universidad Complutense de Madrid sobre la Convención de los Derechos del Niño, la problemática de discapacidad, leyes de adopción y un montón de cosas, abrimos esto que fue el Hogar Pimpinela que ya tiene 23 años y que ya han pasado más de 600 chicos en adopción y que trabajamos codo a codo, poniendo el cuerpo y yendo a los juzgados, hablando con los jueces, agilizando la situación de cada menor. Y tratando de darles una vida más digna.”


Joaquín: “Básicamente el objetivo es darles una atención personalizada en el hogar son 25 chicos y el objetivo fundamental es que salgan en adopción, que no permanezcan allí.”


Lucía: “90 por ciento son chicos muy pequeños abusados por su entorno. El objetivo es acelerar el tema si va con un pariente potable o directamente en adopción.”


Joaquín: “Lucía va personalmente a los juzgados y tiene luchas personales con el sistema, es realmente admirable cómo pone el cuerpo y la presencia. Y lo vivo reconociendo, cómo lo vive, cómo lo siente, cómo lo sufre como si fueran hijos de ella.”

Lucía: “Primero es a ver qué quiere la cantante. Pero cuando empezás a decirles en qué situaciones no está siendo justo y no está trabajando en pos de la ley y en beneficio del menor, entonces claro, ahí se sienten como un poco intimidados.”


Cómo el fallecimiento de un amigo se transformó en una experiencia sobrenatural:
Lucía: “Recibí una psicofonía, que en realidad es la manera que tiene la gente que partió a otro plano de manifestarse o de enviar mensajes, ya sea se apaga una luz, titila. Una palabra en WhatsApp que decía <Volveré>.”


Joaquín: “Habíamos actuado en Miami y en la gira trabajaba nuestro mejor amigo, Jorge Díaz. Falleció en el mall Sawgrass al día siguiente del show, un drama. Volvimos todos y después Lucía con Luis fueron a buscar las cenizas a Ezeiza y cuando venían de vuelta, yo le puse un WhatsApp a ella. Y entonces ella lo abrió y, en lugar de escuchar mi mensaje, escuchó un ruido de base, como cuando la televisión se acaba la programación, y sobre ese ruido, la voz del Negro Díaz, de Jorge, diciendo <Volveré>. Entonces yo, que soy bastante escéptico de esas cosas, mi mensaje no estaba. Yo había puesto algo así como: <¿Ya volvieron?>”. Y estaba la voz del Negro diciendo <Volveré>. Y eso lo escuché yo, lo escuchó Mirtha.”


Lucía: “Lo importante de todo esto es que acá hay una Asociación que se formó a raíz de esto, de un matrimonio, que nosotros trajimos que se llama VidaDespuésdelaVida.com.ar. Más allá de racionalizar si existe o no existe, hay tanta gente, tantos padres que han perdido hijos, que les ha dado un poco de paz y de calma tener la posibilidad de creer que esa voz, como yo escuché a nuestro amigo diciendo <Volveré>, es de un ser querido. Que a veces yo voy a esas reuniones y me siento atrás y digo qué importa, para qué profundizar si existe, si a toda esta gente desde algún lugar le ha vuelto una mínima dosis de tranquilidad y de calma. Mientras uno más atento está, y le das posibilidad a darte cuenta y que puede existir, estás más abierto a esas cosas, no es casual que te encuentres con personas que pensabas, o que llegue a tu vida un trabajo que deseabas. O estas cosas, que dejaste las llaves y no están, o ruidos cuando atendés el teléfono. Ha habido advertencias, hay protecciones, hay accidentes que decís cómo se salvó esta criatura. Cuando tuvimos un accidente en el hogar con un ómnibus, los nenes veían a una señora de blanco caminando por el Hogar, los nenes más chiquitos de dos o tres años. Un nene viene absolutamente puro ante eso. Cuando volvieron del accidente, que yo me quedé a dormir varios días con ellos, veían a una señora de blanco a la noche, que se sentaba, los cuidaba, los acariciaba, caminaba por el patio. Y una tarde viene una revista donde estaba la Virgen de Fátima y uno dice: <esta, mira la señora>. Y todos reconocieron a la señora de blanco como la imagen de la Virgen de Fátima. Pusimos una gruta en el hogar con la imagen de la Virgen. Cuando ves a un nene de tres años, totalmente descontaminado de lo que puede ser la duda, el escepticismo, decir una cosa así, decís: no puedo ser tan necio.”

Etiquetado como

Deja un comentario