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Carlos López Puccio, integrante de Les Luthiers, En Diálogo con Longobardi

Carlos López Puccio, integrante de Les Luthiers, En Diálogo con Longobardi Crédito de En Diálogo con Longobardi/CNN En Español
02 Dic
2019

“Las cosas que están pasando en estos días en Latinoamérica son los últimos coletazos de la Guerra Fría”.

Más de 40 años en Les Luthiers, pero no solo eso: una vida dedicada a la música, como ejecutor y creador de instrumentos y, más relevante aún, como director coral lo que le valió el reconocimiento con el Konex de Platino y el premio Princesa de Asturias. Un repaso por la vida de Carlos López Puccio, también exdirector artístico del Teatro Colón y del Coro Polifónico Nacional, y creador del Estudio Coral de Buenos Aires en esta edición de En Diálogo con Longobardi.


Sobre su doble personalidad:
“Me acostumbré a convivir toda la vida con la doble personalidad. Por un lado soy Les Luthiers, soy integrante desde los orígenes y por otro lado soy un músico académico, básicamente director de coro. Tengo un coro de cámara, el Estudio Coral de Buenos Aires, desde hace unos cuarenta años, y me dedico mucho a eso también. Entre las dos cosas, divido gran parte de mi vida. Mi proyecto de joven era ser director de orquesta. Karajan era doble inspiración: era un gran director y un gran bon vivant, un tipo uy glamoroso. En esa época, los directores eran muy ricos, importantes e influyentes. Ya no. Hay rabietas grabadas de Toscanini y son gloriosas, duran dos o tres minutos farfullando en italiano. Un loco venerado. Ya no cabe. Hoy el sindicato llama al orden y no van al ensayo siguiente.”


Sobre cómo Les Luthiers tocó música con cocos:
“No se puede hacer música con cualquier cosa, se puede hacer ruido. Los cocos los ahuecás, les hacés un cortecito y dan una especie de sonido musical. Yo no estoy nunca en la construcción de instrumentos, yo estoy más en la de construir guion. Sí sé que se volvieron locos para armar ese instrumento: los cocos daban todos más o menos la misma nota al final, entonces tuvieron que hasta importar los cocos chiquitos, buscar en ciertos lugares del mundo cocos que daban unas notas más agudas. Costaba mucho trabajo ahuecar los cocos sin romperlos. El que hacía mucho esas cosas era Carlitos Núñez, que ahora está jubilado, ha decidido retirarse, jubilarse, que es biólogo. Entonces tenía mucho contacto con biólogos de distintos lados, el intercambio con los cocos lo hizo él.”


Así se dirige una orquesta, según López Puccio:
“La vista es muy importante para todos, excepto Karajan que cerraba los ojos, dirigía con las manos cerquita y para abajo. Se perdía una cosa muy importante, era un gran director. El concepto es que el director tiene que marcar qué ritmo tiene la música.”


¿Es cierto que la música clásica es elitista?
“No, nunca te podría decir que sí, implica un cierto desconocimiento. Lógicamente es mucho más fácil acceder a la música que está en los medios, que se vende. Con la ópera es más fácil, si vos ponés en contexto el argumento, lo que le está pasando al protagonista, por más que esté cantando con una técnica que a la gente le resulta medio marciana, medio rara, no es el canturreo que uno tiene todos los días, le explicás lo que está sufriendo ese personaje o la situación en la que se encuentra o un pequeña escena, realmente es fácil entrar. El lenguaje de una ópera, por ejemplo La Boheme, de Puccini, fantástica: la situación donde él, el poeta, se encuentra con la costurerita y hay un acercamiento romántico donde se presentan y encuentran, si vos a la gente le ponés unos subtítulos y le decis mirá que linda situación esta, la música de Puccini, en el fondo, la gente la escuchó en un montonazo de películas. Tipos como Puccini incidieron en toda la música dramática escénica de décadas. No es tan marciana. El estilo Puccini está por todos lados. El cine usó música que la ponés aparte y decís no me gusta.”


Cómo se está transformando Les Luthiers:
“Ya que uno reemplaza a gente muy buena, tiene que venir gente mejor todavía. Les Luthiers se armó en base a nuestras limitaciones, armamos lo que podíamos ir haciendo. Cuando entré se habían peleado con el grupo grande del que salían y no querían tener líos de autoría y de poder. Fracaso estrepitoso en Mar del Plata y como me tenían que pagar me dijeron: ¿no querés ser socio? Desde esos días fuimos socios en partes absolutamente iguales y nos repartimos la autoría también, porque si bien las obras podían ser de uno o de dos, fuimos considerando legítimamente primero que al final las obras las redondeábamos entre todos y que había aportes en el escenario aunque la obra fuera escrita por uno, y además que era políticamente muy conveniente para el grupo no disputarnos si esta obra mía va o no va en el espectáculo, o si esta es mejor que la tuya, sino que era bueno que fueran anónimas entre comillas y repartir el mérito y el demérito en partes iguales.”


¿Es cierto que una obra fue inspirada en un laxante?
“Absolutamente cierto. Hace pocos días, la Fundación Cervantes en Madrid nos invitaron a dejar una cápsula del tiempo, algo que hacen con artistas, con los ganadores del premio Cervantes. Y dejamos cosas con Jorge. Y una de las cosas que dejamos fue el prospecto original del laxante en cuestión, es como la obra fundacional. Y yo dije que era un gran objeto para el futuro… en dos o tres horas porque hace efecto.”


Su visión del mundo:
“Esa pregunta se la deberías hacer a otro y no a un humorista, porque las opiniones nuestras tienen poca importancia y poco fundamento. El tema de Cataluña es separatismo, que no es lo mismo que está pasando de todos los que estamos viendo en el mundo, que son de otra índole. El separatismo catalán es independentista, tiene que ver más con un problema histórico, local, regional, nos guste o no es un problema que existe. Te voy a dar una opinión desde el ego total: las cosas que están pasando en estos días, en Chile, en Bolivia, aun en nuestro país la grieta, yo creo que (voy a decir lo que pienso) son últimos coletazos −incluso no somos conscientes− de la Guerra Fría. En Yalta el mundo se dividió en dos grandes bloques, aunque uno aparentemente desapareció, no desapareció. Uno era la Unión Soviética, otro el mundo capitalista, que se dividieron el mundo y empezaron cada uno, como si fuera un juego de Go, a ocupar territorios estratégicamente para cada uno prevalecer sobre el otro. En el fondo yo creo que somos víctimas de esa historia, porque las dos grandes potencias, cada una yo creo que por intereses que no tenían que ver con la gente −comerciales, de poder, de dominio− cada una armaron ejércitos, algunos armados y otros ideológicos que estuvieron en pugna ocupando lugares. No se trataba de la gente, se trataba del dominio de cada uno de ellos.”

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