Norte en Línea - Una experiencia personal

Una experiencia personal

Una experiencia personal
18 Dic
2019

A los cristianos, de ordinario, no se nos ha enseñado a percibir la presencia de Dios en nuestro interior. Por eso, muchos son los que lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del Universo.

Otros, en tanto, lo buscan adorando a Cristo presente en la Eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.


Sin dudas, el misterio de Dios tiene sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero, en la cultura actual, se puede decir que si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno.


¿Es posible? El secreto consiste en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, aceptando con un corazón sencillo esa misteriosa presencia que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “recibiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón... que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.


Es normal que al adentrarnos en nuestro propio ser, nos encontremos con miedos y preocupaciones, con nuestras heridas y tristezas, con nuestra mediocridad y nuestro pecado. Pero, ante esto, no hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.


El misterio último de la vida es un misterio de bondad y de perdón que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad.


Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un saludo, y mi deseo de que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha prosperidad.


Por: Claudio Valerio

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