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Las Fiestas no son buenas para quienes padecen ansiedad social

Las Fiestas no son buenas para quienes padecen ansiedad social
06 Dic
2019

Transitando el último mes del año, los eventos se intensifican, lo cual conlleva muchas situaciones sociales difíciles de evitar para quienes sufren Ansiedad Social.

El principal problema que deben enfrentar son los eventos sociales y familiares que se presentan en esta conflictiva época del año: despedidas en el trabajo, fiestas familiares, actos escolares, entre otros encuentros que implican la interacción con otras personas.

Tanto en las fiestas sociales relacionadas con el ámbito laboral, las formales como casamientos, o hasta las tradicionales celebraciones familiares de Navidad y Año Nuevo, la Ansiedad Social puede potenciarse en aquellas personas proclives a contraerla.


Esta situación fue confirmada por el Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA – www.ceeta.org), que explica que en los últimos años se ha registrado un considerable aumento de pacientes que padecen estos trastornos y que es común que a fin de año tiendan a intensificarse. Esta situación se agrava con la difícil situación socio-económica que atraviesa el país.


Según la Licenciada Gabriela Martínez Castro (Matrícula Nacional Nº 18627), directora del CEETA y especialista en Trastornos de Ansiedad, “las personas en las que se presenta este cuadro, sufren por anticipado dichos encuentros pensando en la fiesta desde muchos meses antes; se preguntan quien irá, dónde y con quién me sentaré, qué tema van a tocar, qué tipo de iluminación habrá; si quedarán o no expuestos, entre muchas otras cuestiones”.


Y agrega que “para fin de año se genera una especie de embudo de botella, donde todo en general se suma, donde la gente hace balance, en donde la gente está apurada, cierra el calendario de un año, en donde hay apretujones en cuanto a las fechas y el mes de diciembre parece más corto por la cantidad de actividades, lo cual genera situaciones de estrés que hacen desencadenar ataques de ansiedad. En los casos más graves trastornos de ansiedad, y en los casos menos graves situaciones de altos niveles de ansiedad con correlatos físicos pero bastantes ‘tolerables’”.


La Licenciada explicó que "las personas que sufren de este trastorno «necesitan tener extremo control sobre las situaciones sociales, ya que temen hacer el ridículo, ser rechazados, aburridos, poco atractivos, o quedar en un incómodo silencio, al cual no saben cómo hacer frente. Lo peor, temen que todos sus síntomas se evidencien, y queden expuestos haciéndolos quedar más en ridículo aún”. Y agrega que además “suelen estar tratando de pensar y de escudriñar señales acerca de lo que el otro está pensando sobre uno mismo y que en general todo eso es negativo; se trata de críticas negativas, rechazos o burlas. Esto es lo que las personas con fobia social es lo que piensan que otros piensan de ellos”.


Si a todo esto se suma el cansancio y el estrés acumulados durante el año y momentos difíciles que hayan tenido que afrontar, menos fuerza y valor tendrán para hacer frente a dicho cuadro.


En los casos más graves este estrés de fin de año, dispara crisis de pánico y ansiedad generalizada, es decir, preocupación excesiva y altos niveles de ansiedad en el individuo. En pacientes con trastornos de este tipo, la preocupación es muy difícil de controlar y a veces les genera algunos síntomas físicos.


“Esta incertidumbre que sufren las personas respecto al cierre del año genera ansiedad en la medida en que nos anticipamos de forma negativa a lo que va a suceder, con nuestros pensamientos. Pero en realidad vivimos todos los días del año y a todas las horas en una permanente incertidumbre. Por ejemplo, uno puede tener ideas de lo que va a hacer en el día de mañana de acuerdo con todo lo que está agendado, pero puede que esa agenda nunca se cumpla por una situación determinada de la cual no tenemos control y ni sabemos que puede suceder, ni tenemos la menor idea”, detalla la psicóloga Martínez Castro.

La situación más característica es querer escapar de los encuentros, incluso familiares, mediante excusas, o intentan proveerse de acompañantes que los ayuden a transitar el engorroso momento.


“Muchos suelen medicarse con el fin de atenuar los nervios y la ansiedad anticipatoria, con ansiolíticos, o bien con alcohol, lo cual, comienza siendo un principio de solución, pero termina siendo una complicación, ya que de a poco, se va produciendo una adicción a dicha sustancia”, agrega Martínez Castro. Y recomienda “tratar de no anticiparse mentalmente a qué es lo que va a suceder, porque las personas que sufren ansiedad social suelen anticiparse de forma negativa a lo que va a suceder. Principalmente porque eso en el 98% de los casos no condice con la realidad, es decir que las personas se adelantan de forma mucho más negativa de lo que realmente es”.


Una forma de lograr estar presente en el evento es concentrarse todo el tiempo en la respiración. “Concentrarse en tres respiraciones en forma silenciosa y suaves, suele volver a traer la atención al momento presente, cosa que la gente con ansiedad social suele no tener, porque suele adelantarse y tratar de pensar qué es lo que está pensando el otro”, detalla la licenciada.


Propensión a la Ansiedad Social
El origen de dicha Fobia, contó la Directora del CEETA, puede basarse en tres causas diferentes, las cuales se relacionan con la genética, la herencia familiar como padres o madres ansiosos; con los factores socio ambientales, al haber crecido rodeado de personas temerosas, sobreprotectoras, tímidas y altamente exigentes; o por presenciar o haber presenciado situaciones desencadenantes, como haber pasado el ridículo o haber sido rechazado o desaprobado en forma traumática para el individuo.


Gabriela Martínez Castro menciona que en Argentina más del 50% de la población posee una alta propensión a sufrir ansiedad. Y como ya mencionamos, la carga genética favorece el aumento de niveles de ansiedad. Hoy día vemos más adolescentes que antes ansiosos porque son hijos de papas que han sido ansiosos.


“Los síntomas más frecuentes con la ruborización, temblores, sudoración, taquicardia, agitación respiratoria, deseos intensos de escapar de la situación social, y hasta, en los casos más graves, ataques de pánico. Si todos estos síntomas o sensaciones se presentan, significa que estamos ante la presencia de un cuadro de ansiedad social”, explica la Lic. Martínez Castro.


En el caso que alguno de estos síntomas se presenten durante el evento, la persona no debe preocuparse. Ya que los síntomas, si bien son molestos, no son de ninguna manera peligrosos para la salud porque así como vienen se van.

“Volver a estar presentes anclando la atención en la respiración es el mejor método que tenemos para poder estar conscientes de lo que está sucediendo en ese momento y no acerca de lo que está pensando la persona con ansiedad acerca de lo que está pensando el otro sobre uno. Estando conscientes en el momento presente a través de la respiración logran dejar de pensar en eso y concentrarse lo más posible en lo que está sucediendo, es decir en la interacción, en la charla, en la música, en la comida en la bebida en la charla de otros, es el mejor consejo que podemos dar”, recomienda.


Situaciones frecuentes que ocasionan Ansiedad Social
Las situaciones más frecuentes que ocasionan ansiedad social son: hablar en público, concurrir a eventos sociales, hacer una conquista amorosa, comer o beber en público, hacer una representación en público, usar un baño público, participar en grupos pequeños o grandes, devolver una mercadería fallada, dirigirse a personas de autoridad, rendir examen, ser el centro de atracción, telefonear a gente que no conoce muy bien, mirar a los ojos a personas que no conoce bien y etc.


Tratamiento
“Recomendamos realizar el tratamiento con la terapia de elección, que es la conocida como Terapia Cognitivo Conductual. Es una terapia rápida, breve en el tiempo y focalizada en el problema. Es directiva por parte del terapeuta, ya que hay tareas que se hacen fuera del lugar de las sesiones, y es esquematizada de antemano, diferente del psicoanálisis en donde el paciente habla de todo lo que quiere, sino que se va a comenzar y terminar un tema, y se va a seguir el hilo conductual de ese tema dentro y fuera de las sesiones. Y la idea es dar de alta a la persona que viene a consultar lo antes posible, estamos hablando de meses y no de años”, explica Gabriela Martínez Castro.


La Licenciada expresó que el tratamiento de la Fobia Social se divide en dos etapas: una individual y otra grupal. La primera de ellas consiste en la “Psicoeducación”, basado en un reentrenamiento respiratorio, refocalización de la atención, reestructuración cognitiva y tareas conductuales y cognitivas a realizar como deber.


En un segundo paso, el individuo deberá enfrentarse a un grupo de 4 a 8 personas, todas las semanas durante aproximadamente dos horas. De esta manera, a lo largo de 12 sesiones se buscará que la persona adquiera confianza en sí misma y pueda así mejorar su estilo de vida.


El Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) tiene su sede central en 46 Plaza, Edificio Agora 3, 1º piso oficina 109 (Ramal Pilar Km 46). Teléfono: 0230-4667175 o al 011-4788-6245 / www.ceeta.org  También tiene sedes en Parque Patricios, Barrio Norte, Belgrano, San Isidro, Morón, Lomas de Zamora, Avellaneda y Quilmes, entre otras. En facebook, la fan page es https://www.facebook.com/ansiedad.ceeta  Consultas por WHATSAPP: +54 9 11 4402 7733

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