Nuez pecán: alternativa productiva que se impulsa en San Vicente

Nuez pecán: alternativa productiva que se impulsa en San Vicente
20 Oct
2018

Este fruto, originario de Estado Unidos, que en la Argentina tiene una fuerte base en el Delta de Paraná, también tiene sus plantaciones en el Sur del Gran Buenos Aires. Técnicos del INTA AMBA acompañan a quienes los producen.

El pecán tiene la característica de ser un cultivo a lago plazo: los árboles producen al cuarto o quinto año de ser implantados y recién llegan a su máximo potencial a los 15 años generando una muy buena cosecha. El fruto es originario de Estados Unidos y “gente inquieta y curiosa sembró nueces desde Misiones hasta el Valle Inferior de Río Negro. Aunque donde hay una mayor cantidad es en el Delta del Paraná”, indica Mónica Drabyk, ingeniera forestal de la Oficina INTA de Lomas de Zamora. La novedad es que ahora San Vicente se suma al mapa de pecanes.


Recientemente consejeros locales asesores (CLA) del INTA San Vicente destacaron la importancia de avanzar en forma conjunta para consolidar estrategias que estimulen la producción, el fortalecimiento y la visualización de alternativas productivas como la nuez pecán.


Puntualmente el fruto del nogal pecán (carya Illinoensis) pertenece a la familia de las Juglaceace y es un árbol frutal, forestal, ornamental e industrializables. A partir de estas características es que productores de San Vicente trabajan en la implantación de esta variedad tan productiva que alcanza hasta 40 metros de altura y puede vivir más de 100 años.


Leonardo Davies, jefe del INTA San Vicente, remarcó que “es clave darnos estrategias para llevar adelante nuevas propuestas productivas así como repensar otras formas de vinculación entre la producción y la comercialización.”. En este punto es que se impulsará la diversificación de la producción de árboles de nuez de pecán o de palta.


“Algunos productores de nuestra región proponen impulsar sistemas silvopastoriles con pecán en los predios que puedan tener la seguridad de mantener sus tierras en el tiempo”, aclara Davies.
En todos los climas


Para Drabyk, el Delta del Paraná funcionó tan bien para esta variedad ya que “son tierras aluvionales con climas parecidos a la tierra de origen de este fruto: alta humedad ambiental y con alrededor de mil milímetros de precipitaciones anuales”.


No obstante la técnica aclara que también “puede cultivarse con éxito en climas que varían entre muy húmedos a muy secos y cálidos (estos influyen directamente en su crecimiento). Por caso en las regiones estadounidenses de clima seco crece con mayor lentitud formando una copa más compacta”.


“Además –agrega Drabyk– requieren un período libre de heladas y hay variedades aptas para zonas frías pero formando nueces más pequeñas y de menos calidad. La temperatura ideal para su óptimo crecimiento es de 23 grados y tolera de 7 a 12 en el invierno; y necesita un mínimo de 800 milímetros al año o su equivalente en riego.”


Los suelos para recibir a este fruto deben tener estas características: areno – arcilloso o franco – arcilloso, bien aireado, con buen drenaje, con napas freáticas estables a 2 metros de la superficie y Ph levemente ácido.


En cuanto a sus posibilidades la especialista del INTA Lomas de Zamora describe que “como forestal provee madera semipesada de buena calidad usada en ebanistería, parquets, madera terciada, entre otros usos; como ornamental es clave por el colorido de sus hojas; y hasta se lo utiliza en la industria del cuero”.


En cuanto a posibles plagas la ingeniera forestal recuerda que “es un árbol muy sano. A los sumo puede atacarlo la sarna o pulgón pero sin importancia económica. Y en su cultivo deben alternarse plantas polinizadoras para lograr la fecundación cruzada, dado que no se autopoliniza, siendo aconsejable plantar ejemplares injertados”.

Una verdadera industria

Mónica Drabyk señala que “En los Estados Unidos el pecán es una poderosa industria que crea riqueza y bienestar ya que se lo emplea tanto en harina para panaderías, repostería, dulces o cremas heladas”.

“Por esto debe ser el objetivo de los pecaneros argentinos el de crear una verdadera industria que absorba lo producido y manufacture subproductos de alto valor comercial como ser aceites, harinas o mantecas y pensar en ampliar la oferta gastronómica que puede variar desde pan de nueces, trufas, masitas, quinotos rellenos con nuez, tartas hasta caramelos”, recomienda la especialista.

En este contexto es necesario que “se siga visibilizando la agricultura periurbana por parte de la población consumidora: que conozcan la importancia de estas economía, que sepan dónde conseguir los productos y con qué tecnología se producen los alimentos que tenemos a diario en nuestra mesa”, reflexionó el jefe del INTA San Vicente.

Por: Federico Gaston GUERRA

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