Norte en Línea - Gírgolas en el Periurbano: pequeñas gigantes del sabor y la comercialización

Gírgolas en el Periurbano: pequeñas gigantes del sabor y la comercialización

INTA AMBA realizó talleres de cultivo y siembra junto a técnicos del Programa Prohuerta (INTA/MDS). Son hongos de muy buenas propiedades alimenticias y muy requeridos en la cocina gourmet.

“(…) la pimienta / su fragancia, / la sal su magnetismo: / son las bodas / del día, / el perejil / levanta / banderines, / las papas / hierven vigorosamente, / el asado / golpea / con su aroma / en la puerta, / es hora! / vamos!”, el verso es de Pablo Neruda en su Oda al Tomate, pero bien puede ser una descripción de las gírgolas, ese hongo comestible buscado por cocineros gourmet para el disfrute de sus comensales. INTA AMBA realizó talleres sobre este cultivo y siembra.

Mario Castro, técnico del INTA Avellaneda y del Programa Prohuerta (INTA /MDSN) indicó que en los talleres se dan conceptos sobre la producción de gírgolas: “Un hongo comestible con muy buenas propiedades alimenticias. Se aborda tanto la siembra como el cultivo del hongo en troncos de álamos”.

Castro trabaja en el tema junto Maria Belén Ballester, técnica de Prohuerta (INTA/MDS) del INTA Delta. Ambos especialistas abordan esta temática tanto en la Isla Paulino, se encuentra sobre el Río de la Plata en el municipio de Berisso, como en Cañuelas, Lanús o San Martín: “En estas zonas urbanas y periurbanas del AMBA hay una humedad justa que sirve para este cultivo que puede comercializarse tanto en fresco como deshidratada o en comidas como tartas; de aquí que hay mucha demanda para aprender sus secretos”.

Mariana Moricz, a cargo de la agencia de Avellaneda, aporta: “La clave de la gírgola es que se puede cultivar en espacios reducidos, adaptado a zonas urbanas y periurbanas. Se trata de un hongo comestible cada vez más buscado por el consumidor”.

En esta línea de trabajo se llevó adelante, recientemente, un encuentro en el Vivero Municipal de Avellaneda, Wilde, destinada a huerteros, estudiantes y público en general. Es que “su cultivo resulta interesante tanto para el autoconsumo como para la realización de emprendimientos productivos y de valor agregado”, sostiene Castro.

 

De gran potencial
El otoño y la primavera son las estaciones clave para su producción y puede realizarse sin tierra sólo con un buen tronco volteado en una maceta; esta especie puede durar hasta tres años. Las gírgolas son de cuerpo carnoso y muy rendidoras.

Es un producto muy pedido por la cocina gourmet por su calidad gastronómica y propiedades nutricionales: “Las gírgolas poseen más proteínas que las verduras. Además, contienen vitaminas y minerales y un importante contenido de hierro y propiedades que fortifican el sistema inmunológico”, enumeró Ballester.

En los talleres se realizan siembras demostrativas con los participantes, en el caso del realizado en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) el mismo se llevó a cabo en el espacio de huerta comunitaria que se trabaja entre técnicos y estudiantes de la carrera de Nutrición. Los técnicos indican que posee tantas propiedades que hasta puede utilizarse como sustituto de la carne.

Dentro de las ventajas de la producción de estos hongos se destacan que se trata de una actividad productiva complementaria a las huertas familiares que “no necesita extensiones de tierra ni grandes inversiones. Tampoco una excesiva mano de obra o una gran especialización”, resume técnica de Prohuerta (INTA/MDS) del INTA Delta, quien colabora con las comunidades isleñas para incentivar el cultivo de gírgolas como una forma de lograr balances en las dietas, ser un complemento en las huertas y que las familias logren llegar a nuevos mercados.

Puntualmente para producir gírgolas a pequeña escala es necesaria una superficie de 10 metros cuadrados, instalar un umbráculo y contar con las semillas correspondientes, llamadas micelio, se lee en Gírgolas: una alternativa productiva con gran potencial comercial en INTA Informa.

Y si la producción es comercial la superficie necesaria varía de 50 m2 a 300m2 –agrega el artículo– y se deberá sumar una cámara de frío, un horno deshidratador y los insumos para elaborar conservas, como así también una certificación para la venta de alimentos.

 

Mirada cooperativa
Por su parte es para destacar el aporte a este cultivo por parte de la Cooperativa de Productores de Hongos Comestibles ALDEA Ltda. (CHOPAL) que se creó a partir del trabajo de productores que conformaban un grupo de Cambio Rural I y que actualmente integran un grupo Cambio Rural II llamado "Grupo productores de hongos comestibles La Aldea", perteneciente a la Agencia Moreno del INTA AMBA. Su promotor Asesor, Esteban Terrizzano, es docente universitario en Microbiología Agrícola y productor.

CHOPAL es una asociación que reúne a pequeños y medianos productores de Luján, Marcos Paz, Pilar, General Rodríguez, Mercedes, Moreno, Exaltación De La Cruz y Avellaneda, que comercializa sus productos bajo la marca "TEKOA, Cultivos Gourmet".

Ellos producen la especie Pleurotus Ostratus, conocido como gírgola u hongo ostra. La producción de la cooperativa, que ha crecido de manera sostenida, alcanza los 2.000 kilos mensuales.

Sin dudas es un producto que crece en base a sus sabores suaves y delicados, texturas agradables y aromas deliciosos. Además posee proteínas de alta calidad, aminoácidos esenciales y elevado porcentaje de fibra dietética; asimismo, es bajo en calorías y sodio, alto en potasio, no contiene colesterol y realiza un importante aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes.

Cultivado en un ambiente controlado y siguiendo procedimientos de seguridad, se destaca su propiedad de hongo seguro.

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