Matías Ola, tras su intento de cruce del Canal de la Mancha

Matías Ola, tras su intento de cruce del Canal de la Mancha
09 Sep
2019

El nadador tucumano sufrió hipotermia y tuvo que salir del agua a mitad del recorrido.

Ayer por la tarde, a las 18hs de Inglaterra, Matías Ola salió del puerto de Dover a bordo de la embarcación Louise James junto a su equipo de trabajo y entrenador para adentrarse en las frías aguas del Canal de la Mancha con el objetivo de nadar en aguas abiertas y sin traje de neoprene hasta la ciudad de Cap Griz Nez, Francia.


El nadador tucumano buscaba además ser el primer argentino en obtener la Triple Corona de Aguas Abiertas, que además del Canal de la Mancha incluye otras dos hazañas que ya completó: el Canal de Catalinas, en California, y la vuelta a la isla de Manhattan, en Estados Unidos.


Pero su sueño aún tendrá que esperar. A causa de hipotermia, Matías debió abandonar el cruce, obligado por su entrenador Pablo Testa. "El problema principal fue que entré en hipotermia. Fueron siete horas de travesía. En un punto no sentí mis piernas y después el cuerpo me empezó a temblar, que es un signo bastante importante cuando uno se expone en aguas tan frías. Desde afuera notaron que había bajado el número de brazadas y luego a cerrar los ojos. Hice el mayor intento y hasta ahí me acuerdo. El barco se acercó y me dijeron que tenía que salir pero yo no quería hacerlo", cuenta el nadador.


Si bien Matías es un nadador experimentado y ha nadado a temperaturas más bajas, la sensación térmica comenzó a bajar a medida que llegó a mar abierto y anocheció. No esperaban temperaturas tan bajas, con vientos cruzados, y los sorprendió a mitad del recorrido. El problema con las temperaturas son la cantidad de horas que uno se expone a ellas.


“En mis más de 30 años de carrera nunca vi algo así”, explicó su entrenador. “La mente de Matías es algo increíble, porque en esas condiciones lo lógico es que uno no quiera seguir. Tuve que decirle yo que saliera del agua”.


“Desconocí lo que le pasaba en mi cuerpo, nunca había llegado a ese punto de hipotermia. No me acuerdo ni siquiera cómo llegué a la cama del hotel. Cuando me subieron al barco y me arroparon les pedía que me abrazaran y eso ya no lo recuerdo. Pero es parte de la experiencia. Esto es mi pasión, me encanta y espero cumplir mis metas", agrega Matías.


El año que viene, Matías intentará nuevamente cumplir la hazaña. Para ello, volverá a la Argentina a entrenarse en aguas heladas como las de la Patagonia y el sur del país. Intentará aumentar masa muscular y fortalecer el frío en largas distancias. Es un esfuerzo físico y mental. Y eso no es todo, antes tendrá el desafío de cruzar el Río de la Plata ida y vuelta desde Punta Lara hasta Colonia donde intentará nadar más de 100 km en menos de 35 horas. Pues para él la vida se trata de seguir remando y de superar siempre los propios límites.

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