Norte en Línea - Fijaron la condena a tres menores por el asesinato de Serafina, entre ellos su hija, por ser “co-autores”

Fijaron la condena a tres menores por el asesinato de Serafina, entre ellos su hija, por ser “co-autores”

Los sentenciados, menores de edad al momento del crimen en 2014, son la hija mayor de la víctima, su sobrino y la novia de este.

Fueron considerados responsables de “homicidio agravado por el vínculo y por alevosía”. Planificaron el crimen junto al narcotraficante Cosme Báez, quien ejecutó el disparo mortal y había sido denunciado por abusar de la hija menor de la mujer.


El Tribunal de Menores Nro 3 (integrado por Inés Cantisani, Gustavo Gonzalez Ferrari y Sergio Eduardo Real) fijó la pena a los tres acusados por el crimen de Serafina López, la mujer paraguaya que fue asesinada durante 2014, mientras dormía en su casa de la Villa 31 bis, con la participación de sus dos hijas, su sobrino y la novia de este.


La Fiscal del caso es la Dra. Patricia Quirno Costa, quien había solicitado la declaración de responsabilidad penal de los 3 menores que habían participado en el homicidio de Serafina, considerándolos co-autores del “homicidio agravado por el vínculo y por alevosía”, acompañando así el pedido de la querella.


“El 13 de octubre de 2016, logramos que Cosme Báez fuera condenado a prisión perpetua y que a los menores se los declarase penalmente responsables, ya que si bien la hija de 11 fue declarada inimputable, a los tres de 16 años se los condenó como penalmente responsables, lo cual fue confirmado en todas las instancias. Y recién, hace unos días, la Justicia nos convocó para la audiencia de fijación de pena”, recordó la abogada querellante Déborah Huczek.


La hija mayor de Serafina recibió una pena de 12 años de prisión, que comenzará a cumplirse una vez que la sentencia quede firme. Mientras que el sobrino y su novia recibieron una pena de 11 y 10 años, respectivamente, de encarcelamiento efectivo, ya que estuvieron en rebeldía. Mientras que la hija menor, de 11 años al momento del crimen, había sido declarada “inimputable” en 2016.


“Este fallo es por demás novedoso porque la Justicia no suele condenar a menores e incluso la ley le da al juez la oportunidad de absolverlos a pesar de tener las certezas de que fueron autores del delito”, destacó Huczek


“Lo que solicité, en representación de la querella, fue que la reducción si bien procede, en virtud de que por la edad de los autores había una mayor expectativa o esperanza de que el fin resocializador en ellos pueda cumplirse, es que merecían la imposición de una pena de cumplimiento efectivo para demostrar que la justicia no es un juego de chicos y que los magistrados debían plasmar en su sentencia que la vida tiene un valor supremo”, señaló la jurista.

Huczek además señaló que se debía ponderar la gravedad del hecho cometido, el vínculo que los unía a la victima y las circunstancias anteriores y posteriores que demostraron la mayor peligrosidad demostrada y el escaso apego a la ley. “Tengamos en cuenta que dos de los tres involucrados estuvieron prófugos de la justicia, cometiendo nuevos delitos”, agregó.


Todos planificaron el asesinato junto al narcotraficante Cosme Báez, quien entonces mantenía una relación con la hija menor de Serafina (que en ese momento tenía 11 años y también participó del crimen), a la que ella se oponía e incluso había realizado una denuncia en la Justicia por abuso de menores.


Hecha la denuncia por abuso, y por las amenazas coactivas con armas de fuego que Báez había cometido en contra suyo, sólo restaba ratificarla. Para ello, la Justicia había convocado a Serafina para el 25 de noviembre de 2014. Sin embargo, un día antes, Serafina fue asesinada mientras dormía junto a su nieto, hijo de la mayor. Así, los menores facilitaron el acceso del delincuente al domicilio, retiraron al pequeño de la cama y Báez la ejecutó de un disparo.



Durante la última audiencia celebrada, donde les impusieron el castigo, Huczek señaló que se pudo observar la “conducta desaprensiva y la falta de remordimiento” de los involucrados, cuando fueron preguntados si tenía para expresar algún tipo de reflexión respecto a los sucedido. “La hija de Serafina sólo se limitó a decir que quiere que todo esto termine pronto porque quiere rehacer su vida. No se lamentó de haber participado en la muerte de su madre, ni tampoco demostró arrepentimiento”, señaló.


“La valentía que mostró Serafina para enfrentarse a un narcotraficante y asesino también la tuvo otra gran mujer: su hermana, Porfiria. Ella fue la que me convocó como querellante para hacer justicia por su hermana cuando incluso su hijo, sobrino de Serafina, estaba involucrado. Porfiria recibió todo tipo de amenazas de muerte por parte de la novia de su hijo y de la familia de esta chica”, resaltó Huczek.


“Este caso demuestra que la sentencia tiene un fin educativo, haciendo prevalecer en los sistemas de Justicia el valor vida sobre la impunidad de los menores. Así, los jueces demostraron que puede educar, a través de sus sentencias, a jóvenes que se creían impunes al cometer un delito de tamaña gravedad”, finalizó la jurista.

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