Un pueblo dentro del pueblo

Un pueblo dentro del pueblo
16 Abr
2018

Machu Picchu ya es un espacio único. Inkaterra logró crear una idea exclusiva dentro de ese lugar. Algo así como un círculo concéntrico para la experiencia única.

José Koechlin fundó Inkaterra en 1975, creando una empresa pionera del ecoturismo y desarrollo sostenible como base económica para la conservación de la biodiversidad. Con el objetivo de difundir los valores culturales y naturales del Perú, Inkaterra trabaja bajo un enfoque sostenible que genera valor agregado en áreas rurales: promueve investigación científica para la conservación rentable, la educación y el crecimiento económico de las comunidades locales.

Bajo esa idea nace Inkaterra Machu Picchu Pueblo hotel. Un íntimo espacio de lujo de 85 cabañas de uno o dos pisos estilo, dentro de sus hectáreas privadas de exquisita belleza, donde los huéspedes siguen caminos de piedra hacia sus habitaciones, disfrutan de comida tradicional y de spa bajo la propia herencia de la cultura Inca.

Inkaterra produce investigación científica desde 1978, definiendo áreas naturales donde se encuentran sus hoteles: el bosque amazónico de Madre de Dios (Inkaterra Reserva Amazónica, Inkaterra Hacienda Concepción, e Inkaterra Guides Field Station), el bosque de nubes de Machu Picchu (Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel y El MaPi byInkaterra), el Valle Sagrado de los Incas (Inkaterra Hacienda Urubamba), la ciudad de Cusco (Inkaterra La Casona) y el área marino-costera de Cabo Blanco (en desarrollo).


Los estudios de flora y fauna determinan la línea de base, un punto de referencia para comparar el impacto a largo plazo de Inkaterra. Un total de 814 especies de aves, 365 de hormigas, 313 de mariposas, y sobre 100 de mamíferos se han registrado dentro de los hoteles y sus áreas de influencia. 28 especies nuevas para la ciencia han sido descritas: 19 orquídeas, 5 anfibios, 1 mariposa, 2 bromelias y 1 liana tropical.


La visita

La propuesta de Inkaterra en Machu Picchu, se encuentra en un bosque neblinoso debajo de un paisaje que trasciende lo que se ve, es un hotel acogedor y orientado a la sostenibilidad a un corto trayecto del sitio arqueológico. Las cabañas tienen techos rojos, revestidas de estuco, conectadas por senderos de piedra, y ubicadas entre cascadas, colibríes y un jardín de orquídeas con 372 especies nativas diferentes.

Los interiores con pisos de baldosas de terracota, techos con vigas de madera, chimeneas y mantas pesadas de alpaca se complementan con baños tipo spa equipados con artículos ecológicos. Las opulentas Villas Inkaterra tienen piscinas profundas y servicio de mayordomo las 24 horas, mientras que las casitas más privadas, escondidas entre el follaje, ofrecen un retiro total. El hotel alienta a los huéspedes a explorar la historia de la zona a través de visitas a museos, paseos de mercado y excursiones por el Camino Inca.

El Restaurante Inkaterra de Machu Picchu está en medio del verdor de esta zona del Cusco, rodeado de frondosa vegetación y flores que perfuman los ambientes. Forma parte del complejo , y allí se fusiona, con particular audacia, la pureza de la cocina andina peruana con los toques contemporáneos de la gastronomía internacional, creando de esta manera platillos innovadores que te encantarán.

Los espacios están decorados con motivos típicos de la región y poseen numerosos elementos naturales que le aportan gran naturalidad, con vista al Río Vilcanota que recorre los valles muy cerca de allí.

La experiencia

Las iniciativas en conservación de la biodiversidad, realizadas por la ONG Inkaterra Asociación, incluyen el Inkaterra Canopy Walkway, un sistema de puentes colgantes a 30 metros sobre el suelo, diseñado para estudiar la vida silvestre en el dosel del bosque; el Centro de Rescate del Oso Andino en Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel, a beneficio de la única especie de oso nativa de Sudamérica; la colección de orquídeas nativas más grande del mundo (372 especies), halladas en su hábitat natural; y el World Birding Rally, una competencia internacional única por su modalidad non-stop, que confirma al Perú como uno de los principales destinos en el mundo para la observación de aves.


La primera empresa peruana en ser declarada carbono neutro (1989), Inkaterra mitiga los efectos de la deforestación en la Amazonía y contribuye con el secuestro de carbono al proteger una concesión ecológica privada de más de 10 mil hectáreas de bosque virgen. Como lo determinó el profesor Tim Baker de la Universidad de Leeds, una hectárea de bosque protegida por Inkaterra Reserva Amazónica o Inkaterra Hacienda Concepción captura 200 toneladas de carbono.

Una experiencia de viajero experto y comprometido que disfruta de lo que ve, de lo que usa y lo respeta.

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