9 de julio celebramos el Día de la Patria; Patria nos habla de nuestros padres, de aquellos que forjaron esta Nación para que nosotros podamos hoy vivir en este suelo argentino, padres y madres; no pensemos solamente en aquellos que salen de los libros de historia, en los próceres, sino en tantos otros que no conocemos, que trabajaron con sus manos para que este suelo sea habitable, para que nosotros hoy podamos ser Nación.

En la mañana de hoy, representantes del Equipo Diocesano de Jóvenes Dirigentes de la Pastoral Social de la Diócesis de San Isidro, entregaron a monseñor Oscar Ojea una carta en la que unánimemente expresan su compromiso con la defensa de la vida desde su concepción.

En el marco de la celebración de la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, Monseñor Oscar Ojea presidió ayer, en la Catedral de San Isidro, la Misa por la Vida propuesta por el subsidio litúrgico enviado por la Conferencia Episcopal Argentina.

Queridos hermanos tenemos el orgullo y la alegría de celebrar al Patrono de nuestra Diócesis, San Isidro Labrador.

En las sagradas escrituras el tema del anuncio es muy importante y también recurrente: “Les anuncio una buena noticia, vayan a ver el que ha nacido en el pesebre”

Queridos hermanos y amigos, todos los que decimos que defendemos la vida, tenemos que hacer un profundo examen de conciencia sobre nuestro compromiso social.

Queridos hermanos y amigos, nosotros rezamos en la secuencia de Pascua; la vida y la muerte se enfrentaron en un duelo admirable; el Rey de la vida estuvo muerto y ahora vive.

En estos días escuchamos cómo la Palabra de Dios, nos invita a mirar la cruz, y escuchamos que Jesús dice: “Cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”.

En este Jueves Santo, monseñor Oscar Ojea lavó los pies a los presos de la Unidad carcelaria 48 de San Martín.