Mensaje de Monseñor Ojea para el Segundo Domingo de Adviento

Mis queridas hermanas y hermanos, San Juan Bautista nos invita en este segundo Domingo de Adviento a preparar la visita del Señor, quitando todo obstáculo que nos impida recibirlo bien.

¿Cuáles son las actitudes que nosotros debemos tener para recibir esta visita?

Nosotros pensamos que no tenemos tiempo para nada, siempre estamos apurados, sobre todo en diciembre donde no alcanza el tiempo para nada y sin embargo Dios tiene tiempo para nosotros, el Adviento nos enseña que Él nos quiere visitar y que quiere quedarse con nosotros, hacerse tiempo para acompañarnos.

 

¿Cómo debemos responderle?
En primer lugar, con la apertura de corazón, como la Virgen; nosotros tenemos que escuchar hondamente la palabra de Dios, y leer lo que él nos quiere decir a través de lo que nos pasa en nuestra vida, lo que pasa en nuestro corazón, lo que pasa en nuestra familia, lo que pasa en nuestra Patria.


Hace tres días llamé a la mamá de uno de los submarinistas -uno de los 44 muchachos que murieron en el mar-, la llamé para poder ir a visitarla; ella me dijo: “No Monseñor, voy a ir yo a verlo”. No pude decirle nada, vino ella a verme.


Yo que tenía, esa disposición propia de una madre que ha perdido un hijo, de no saber qué decir, ella me dijo: “Padre, en realidad, su vocación era el mar, y el mar se lo llevó”, después me dijo: “Yo lo cuidaba hasta ahora, ahora él me cuida a mí”.


Lo que es la Fe; traté de estar abierto al corazón de esa persona y recibí algo impensado; estaba un poco nervioso por lo que le iba a decir y sin embargo, ella me hizo reavivar mi propia Fe.

La apertura de corazón en este tiempo, estar atentos, no dormirnos, como decía el domingo pasado.

 

La segunda actitud: la espera, también como modelo, la Virgen.
A nosotros parece que ya no nos sorprende nada. Con la ciencia y la técnica parece que está todo armado, y sin embargo, qué importante es la esperanza activa; qué importante es decir: “Señor, quiero hacerme un tiempo para recuperar todo lo que mi corazón te necesita, todo lo que mi corazón te espera”.


Siempre en el fondo del alma esperamos a Dios, aunque no lo sepamos; tenemos que volver a ese lugar para darnos cuenta, cuánto lo necesitamos y qué necesidad tenemos de reavivar esa esperanza dormida que tenemos en el corazón.


La tercera actitud, es la actitud de búsqueda, tenemos que buscar a Dios, conociendo nuestra pobreza, nuestros pecados, para poder convertirnos reconociendo nuestra necesidad de Dios; tenemos que buscarlo también a través de la oración, de esa escucha de la palabra y tenemos que buscarlo, en el servicio al prójimo.


Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve preso y me visitaste; estuve enfermo y viniste a verme; allí está Jesús, tenemos que volver a buscarlo, para preparar para esta visita que él nos hace a todos en esta próxima Navidad.


Qué Dios nos bendiga, que podamos vencer cualquier obstáculo que nos impida preparar bien esta visita.

Deja un comentario